Diario de León

Más de 200 ovejas, abrasadas por el fuego en San Cristóbal

La chispa de una radial causó el fuego en el almacén de paja, que ardió como la yesca

En la imagen, tres de las ovejas que se salvaron, con los bomberos trabajando al fondo.

En la imagen, tres de las ovejas que se salvaron, con los bomberos trabajando al fondo.

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m. j. alonso | ponferrada
Ponferrada

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El Bierzo parece estar inmerso en una oleada de incendios. Desde que se produjera el de Aceros Roldán, el fuego es noticia cada semana. Ayer una nave de ganado lanar ubicada a la entrada de la localidad ponferradina de San Cristóbal de Valdueza fue presa de las llamas. Cerca de medio millar de ovejas se vieron amenazas por el gran incendio que encontró su origen en la chispa de una radial. De ellas, más de la mitad murieron abrasadas o víctimas de sus secuelas del fuego. Un balance desesperanzador para el propietario, Alfredo Fernández Prieto, que no dispone de ningún tipo de seguro y se enfrenta ahora a grandes pérdidas. «Ha sido una catástrofe», se lamentó su hija.

El propietario de la explotación trabajaba con una radial cuando las chispas de la misma se extendieron al almacén de paja. Una vez ahí, el fuego fue imparable. Alfredo intentó apagarlo de inmediato, pero -”aseguró-” «cuando fui a por agua estaba congelada». Las llamas devoraron rápidamente la hierba seca y pasaron a la nave del ganado a través de la techumbre, tal y como confirmó el jefe de bomberos, José Manuel Valcarde. «El techo estaba forrado de forespan y ardió como si fuera gasolina», apuntó. El forespan ardiendo calló sobre las ovejas. Algunas murieron quemadas, otras intoxicadas por los gases nocivos que se liberan con la combustión de este material.

En medio de la incredulidad y la desesperación, el ganadero se dispuso a sacar las ovejas del interior de la nave en llamas, en el intento apunto estuvo de morir asfixiado por el humo y los gases desprendidos. Consiguió salvar a buena parte del rebaño, pero cuando se dirigía a la zona donde se encontraban las ovejas parturientas con las crías, muchas volvieron a entrar en el recinto.

Los bomberos no pudieron más que aplacar las llamas, algo difícil en el caso de la paja, ya que debido a sus características impide que el agua se filtre entre las toneladas de hierba seca. Fue necesario valerse de la ayuda de una retroescavadora y un tractor para ir sacando la paja y removerla constantemente para apagarla poco a poco. Las labores de extinción duraron más de siete horas, los bomberos abandonaron el lugar a las 18.00 horas, desde antes de las 11.00 que recibieron el aviso.

Además de las dos autobombas de los bomberos de Ponferrada, tuvo que intervenir una de la Junta de Castilla y León para suministrar agua, ya que en la zona no había ningun depósito cercano y hubo que hacer rotaciones.

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