La plantilla de Martínez paraliza la actividad del grupo en El Bierzo
El personal se manifestará mañana ante el hotel de Lugo

Un grupo de trabajadores impedía ayer por la mañana la entrada a las oficinas de Dehesas.
Los trabajadores del Grupo Martínez Núñez endurecieron ayer las medidas de presión y lograron paralizar la actividad en la práctica totalidad de los grupos de trabajo. A las nueve de la mañana un grupo de ellos se plantó delante de las oficinas de Horbisa y la planta situada en Dehesas (Ponferrada). Allí, con presencia de una patrulla de la Policía Nacional, no dejaron entrar a nadie de administración. No se produjeron incidentes.
Una hora más tarde, a eso de las diez de la mañana, otro grupo de operarios en plantilla de Catisa y transportistas de La Estrella se personaron a la entrada del aparcamiento subterráneo que en régimen de concesión municipal tiene el grupo Martínez en la avenida Pérez Colino de Ponferrada. Aquí tampoco dejaron entrar ni un solo vehículo a las instalaciones.
A medida que avanzaba la mañana los trabajadores fueron también bloqueando la escasa actividad que ya existe en las canteras de piedra caliza. Así, otro grupo se desplazó hasta la cantera y planta de Peñamala, junto a la carretera Nacional 120, cerca de Toral de los Vados.
Lo mismo ocurrió en la cantera que Catisa tiene en Carucedo, frente a Las Médulas. La presencia de los trabajadores impidió cualquier actividad laboral, aunque como en el caso anterior, la actividad viene siendo prácticamente nula en los últimos días.
De momento la empresa no ha convocado a los sindicatos ni a los trabajadores a una reunión para tratar de solucionar los términos definitivos del ERE. Hay trabajadores que han comentado que directivos de la empresa les amenazaron con ponérselo difícil incluso «para que no puedan cobrar el paro» si siguen con la presión. Una situación que los mismos operarios explican que no se creen y sólo forma parte de la estrategia de presión de la dirección.
Las medidas de presión continuarán toda la semana. El miércoles, un grupo de trabajadores fletará un autobús para plantarse delante del Gran Hotel de Lugo, propiedad que forma parte de los intereses empresariales del grupo. Para hoy repetirán las mismas medidas de presión para impedir la actividad en todos los centros. Esperan «a que mueva ficha la empresa» y llegue el convenio de acreedores.