Diario de León

Más de veinte policías disuaden a un perturbado que quería pegarse un tiro

El hombre pasó cuatro horas encerrado en un piso de la barriada del Temple

Los agentes custodian la entrada de la camilla con el supuesto suicida en la ambulancia.

Los agentes custodian la entrada de la camilla con el supuesto suicida en la ambulancia.

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r. a. | ponferrada
Ponferrada

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Un hombre de 50 años, con las facultades psíquicas perturbadas, mantuvo ayer en vilo al barrio ponferradino del Temple durante casi cuatro horas bajo la amenaza de quitarse la vida con una pistola si alguien entraba en su vivienda. El individuo, que sufre manía persecutoria y que al parecer también tiene serios problemas con la bebida, se encerró hacia las 19.00 horas en una habitación del cuarto piso del número 11 de la calle Conde de los Gaitanes, donde convive con una mujer rumana y su hija de corta edad, así como con otro hombre. Preso de un ataque de un ataque se negó a abrir la puerta a sus compañeros de residencia, amenazando con dispararles si entraban, y luego con quitarse él mismo la vida.

Así transcurrieron casi cuatro horas, entre las idas y venidas de más de una veintena de agentes tanto del Cuerpo Nacional de Policía como de la Policía Municipal, equipados con chalecos antibalas, hasta que al final lograron reducir y sedar al presunto suicida, Carlos C.D.F, conocido en el barrio por el apodo de «Casca».

Antes de que los funcionarios que intervinieron en la operación le redujeran, sin emplear la violencia, fue un ex compañero de trabajo del hombre, con el que le sigue uniendo cierta relación de amistad, el que le tranquilizó y le convenció para que se pusiera en manos de los servicios médicos del 112 que en todo momento estuvieron preparados por si se produjera un desenlace de tintes más truculentos.

Frente al silencio de las autoridades policiales, el citado individuo que colaboró con los agentes en la negociación, confirmó que Carlos C.D.F., efectivamente, poseía un arma de fuego. Aunque no acertó a confirmar si se trataba de una pistola de fogueo o no.

El perturbado aseguraba a sus conocidos que le perseguían constantemente personas extrañas que intentaban matarle y ya había protagonizado algún que otro episodio de relativa violencia entre sus convecinos, pero en ningún caso de las características del de ayer noche. Una vez reducido y sedado fue trasladado en una ambulancia del servicio 112 al Hospital del Bierzo.

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