La lluvia derrumba un talud en Vega y sube el agua embalsada, pero sin riesgo
La cuenca del Sil está fuera de los niveles de activación de alarma de la CHMS

Talud derrumbado por la lluvia en la carretera de San Vicente a Vega de Espinareda.
Un corrimiento de un talud causado por las últimas lluvias mantenía ayer cortada la carretera que une las localidades de San Vicente de Arganza con Vega de Espinareda. Al cierre de esta edición, se trataba del efecto más visible en la comarca de las borrasca que ayer había situado el nivel de los embalses en la cuenca del Sil rozando el 80 por ciento de su capacidad, pero sin que ninguno de los ríos del Bierzo y Laciana se encontraran dentro de los niveles de activación de la alerta que establece la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil (CHMS).
El derrumbe del talud llevó a la presidenta de la Junta Vecinal de San Vicente, la socialista Ángel Abad, a quejarse por la falta de inversiones en el vial que comunica la localidad del municipio de Arganza con Vega de Espinareda. Abad acusó a la Diputación de desentenderse de la carretera y recordó que el año pasado ya se produjo un desprendimiento del firme que «tuvieron que reparar los propios vecinos».
La pedánea insistió en que el derrumbamiento ha hecho que «los escasos kilómetros que separan San Vicente de Vega se han vuelto a convertir en un chorreo importante de kilómetros al tener que salir los vecinos de este pueblo por el municipio de Cacabelos». Abad aseguró que los habitantes de San Vicente están a la espera de que la Diputación «acometa las obras de un proyecto que ya tiene redactado y presupuestado» desde hace más de cinco años.
La pedáneo lamentó que un año después del socavón abierto por el desprendimiento del firme «todavía estamos esperando a que los responsables de la institución provincial vengan a darle solución». Y cuando lo haga, añade, «se encontrarán con que los propios vecinos hemos tenido que señalizar el peligro del socavón y excavar en el talud para que los vecinos pudieran pasar». Abad reflexiona en una nota. «Ante esta situación, los habitantes de los pueblos nos preguntamos para qué pagamos nuestros impuestos, si al final tenemos que ser nosotros mismos los que solucionemos los problemas que deberían arreglar las instituciones.
Por otra parte, la CHMS confirmó ayer tarde que ninguno de los ríos de la cuenca del Sil se encuentra en niveles de activación de la alarma, nivel previo al de la prealerta. El nivel del agua crecía especialmente en el río Cúa en Fabero, pero sin llegar a una altura alarmante. El cauce también era considerable, pero dentro de niveles de normalidad, según la CHMS, en Quilós, y en el río Sil en Requejo y el Selmo en Friera. El embalse de la Fuente del Azufre alcanzó el 96 por ciento de capacidad y el de Montearenas llegó a superar el 90 por ciento, pero el de Bárcena estaba a media tarde en un 57 por ciento.