Diario de León

El juzgado cinco bis hace emerger «un iceberg» de 1.500 expedientes parados

Imagen de archivo del registro de los juzgados.

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Carlos Fidalgo
Ponferrada

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El trabajo acumulado en el juzgado número cinco de Ponferrada, el más saturado de todo el partido judicial, es sólo la punta del iceberg. «Y todavía estamos descubriendo hasta donde llega», aseguró ayer el juez decano de Ponferrada, Óscar Hernáiz, para explicar una paradoja; la creación del juzgado duplicado, -que debería resolver el enorme atasco que acumula un órgano que tiene las competencias en violencia doméstica, sin dejar por ello de servir de primera instancia e instrucción- servirá a corto plazo para incrementar el volumen de trabajo pendiente, a pesar de que una jueza y dos funcionarios hayan reforzado la plantilla desde el 10 de enero.

La explicación es sencilla. Los 1.500 expedientes parados en el juzgado número cinco, en algunos casos desde hace cinco años, están empezando a generar un volumen de trabajo añadido a medida que los funcionarios reactivan las diligencias. «Es como arrastrar una rueda de piedra muy pesada, hay que empujar mucho hasta que se empieza a mover», explicó el decano, que también comparó la carga de trabajo que se están encontrando los funcionarios con «un iceberg» del que sólo se ve la punta.

La incorporación de la jueza y de los dos funcionarios -el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) había solicitado tres- sí está sirviendo, desde el primer momento, para aligerar los señalamientos de juicios. Hasta la llegada de la jueza interina, el magistrado titular del juzgado número cinco debía anteponer la atención a las víctimas de violencia de género al resto de tareas y sólo se señalaban vistas orales durante media mañana. Ahora, cuenta Hernáiz, los dos jueces se turnan y los señalamientos ocupan toda la mañana.

Consolidar un nuevo juzgado. Hernáiz ya ha anunciado que el Decanato apoyará al juzgado número cinco para que el órgano duplicado pueda funcionar seis meses más de los seis previstos y con más personal. El magistrado, sin embargo, insistió en que el atasco se reproducirá si Ponferrada no cuenta con un nuevo juzgado que permita separar las jurisdicciones de lo civil y lo penal -de forma que funcionen juzgados de primera instancia por un lado, y de instrucción por otro- y la violencia de género se aborde en un juzgado exclusivo.

«La dinámica de trabajo en ese juzgado es tal que en dos, tres o cuatro años, se volvería a la misma situación, después de la operación para ponerlo al día», advirtió, convencido de que la duplicación del juzgado número cinco será «pan para hoy y hambre para mañana» si no va acompañada de la implantación definitiva de un nuevo órgano judicial en Ponferrada.

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