Crece el escándalo del padrón
La dirección de IU apela al INE y se suma al frente contra los supuestos manejos del censo electoral por parte del alcalde

Rubio entre el presidente comarcal y el subdelegado del Gobierno, en una visita a Candín.
El alcalde del pequeño municipio ancarés de Candín, el socialista Pablo Rubio, todavía no tiene claro si el partido le volverá a elegir como cabeza de cartel para perpetuar su hegemonía indiscutible en las urnas. Pero ese puede ser ahora su menor problema.
Numerosos vecinos de la zona llevan meses denunciando las trabas de Rubio a la hora de intentar empadronarse. Hasta ir levantando el interés de todos los partidos contrincantes y de cada vez más organismos oficiales por el problema.
La última organización en sumarse al pelotón que apunta a las maniobras del incombustible regidor ancarés ha sido Izquierda Unida. La secretaría de Organización de la coalición acaba de requerir al Instituto Nacional de Estadística (INE) para que le aporte los datos sobre el padrón de Candín y los movimientos sufridos por el registro de votantes en los últimos doce años.
IU califica la situación de «escándalo» y cree que deben tomarse medidas a partir de las «irregularidades» en el popio registro del primer edil. «Que vive en Fabero, pero vota en Candín al estar empadronado en el propio Ayuntamiento», denuncian.
Para IU, lo de menos es el supuesto color político de las personas a las que el alcalde socialista estará intentanto dejar fuera de los censos electorales. «Pero consideramos un escándalo que un alcalde se dedique a aplicar un doble rasero en su pueblo, según le convenga», comentó un portavoz de la coalición.
Izquierda Unida registró ayer mismo una solicitud de información en el INE en relación con el movimiento del padrón de Candín desde 1999. En esa solicitud se requiere documentación de manera muy especial sobre algunos pueblos en los que han surgido la mayor parte de las voces de protesta en contra de las trabas del presidente de la Corporación local. Lo mismo que tanto altas como bajas, así como solicitudes rechazadas por el consistorio y los requisitos requeridos para la inscripción de nuevos vecinos.