Premio a la entereza humana
Toreno entrega el sábado a Carmen Álvarez Gurdiel, natural de Santa Marina, el octavo Premio a la Mujer del municipio

Marina del Sil hace 90 años. Su vida no ha sido fácil, al igual que la de muchas mujeres de entonces. Hija única en una familia de labradores, mujer de minero, viuda y madre sin hijo. Todo esto es Carmen Álvarez Gurdiel, que el próximo sábado recogerá el octavo Premio a la Mujer con el que el Ayuntamiento de Toreno reconoce la trayectoria personal y profesional de sus vecinas. Carmen Álvarez competía con una mujer emprendedora, dedicada a los negocios, Raimunda Damas Marín. Pero en esta ocasión, ganó la tradición y la fortaleza de una persona que ha hecho frente a las adversidades hasta el presente, superando grandes dificultades en momentos especialmente críticos.
Su dedicación ha sido la familia. Alrededor de ella ha girado su vida, primero en la casa familiar de sus padres y después ya en Toreno junto a su marido, Nicanor García, minero fallecido de silicosis que con su muerte dejó a Carmen a cargo de su único hijo, Avelino. Trabajadora del mundo del campo, ganadera de nacimiento y arraigada a las tierras de labranza, tras la muerte de su esposo, Carmen trabajó con más ahínco si cabe para darle a su primogénito un futuro prometedor. Siguió dedicándose al pastoreo y a las labores agrícolas hasta que Avelino finalizó su preparación académica.
Pero lejos de regalarle una sonrisa, la vida le deparó más tristezas. Casado y sin descendencia, su hijo fallece a los 54 años dejando sola a Carmen. Volvió a afrontar el destino con entereza y valentía, y esto es lo ha pesado en positivo entre las filas del jurado encargado de decidir el galardón. Valoran la fuerza con la que Carmen ha hecho frente a la vida, «sabiendo ganarse el cariño y el respecto de todos nosotros», tal y como aseguraron desde el Ayuntamiento de Toreno. Ahora, Carmen pasea a diario con su vara bajo el brazo por la carretera de La Central de Santa Marina, contemplando el lugar que la vio nacer. Todavía sonríe pese a que la soledad sigue siendo su principal acompañante.