Ocho osos convierten Valseco en lugar de peregrinación turística en el Alto Sil
La pedanía de Palacios ha reunido en un día hasta cien personas para ver los ejemplares

Una osa con su cría en los montes del Alto Sil, zona por la que se mueven los ocho ejemplares.
El Alto Sil, la vertiente del Bierzo que roza con Laciana y que comprende los municipios de Palacios y Páramo del Sil, es una zona cien por cien osera, pero nunca antes habían podido verse osos con tanta facilidad y a una distancia relativamente corta. El pueblo de Valseco, en Palacios, se ha convertido, en el último mes, en lugar de peregrinación para amantes de esta especie y curiosos. Dos familias de hembra y crías, y un macho solitario campan a escasos kilómetros de esta pequeña pedanía, siendo ya un reclamo turístico de primer orden. Ha llegado a contabilizarse hasta un centenar de personas viendo a la vez la misma escena, tal y como confirmaron fuentes de la Fundación Oso Pardo (FOP).
«Los osos siempre han estado en el Alto Sil. La zona que comprende los municipios de Villablino, Palacios y Páramo es muy buen hábitat. No es que se hayan producido cambios en su comportamiento, sino que la población de osos está creciendo y cada vez será más frecuente verlos», explicó el coordinador de Proyectos de la Fundación Oso Pardo, José Luis García Lorenzo, en relación a la proximidad con la que pueden observarse los ejemplares.
Son en total ocho -dos hembras, cinco crías de aproximadamente dos años y apunto abandonar a su madre, y un macho- que suelen darse a ver en una zona conocida los Corrales del diablo , de difícil acceso y al lado del río. No es preciso pisar monte para retratarlos o simplemente sentarse y ver cómo se comportan. Desde la carretera que enlaza Valseco con Salientes puede hacerse. «No vemos ningún problema en que la gente disfrute de ellos. Al contrario, nos parece muy bien porque eso indica que los aprecian, pero es necesario un control para evitar causarles algún tipo de molestia», apuntó García Lorenzo, añadiendo que, por lo general, los osos toleran que se les observe, pero siempre a distancia. «Si se hace ruido, si se les inquieta, podría ser negativo para ellos.
Si se acostumbran a la presencia humana pueden volverse muy familiares y eso «es un problema» -afirmó el coordinador de Proyectos de la FOP-. Asimismo, la presencia continúa de humanos puede provocar su marcha. Algo también negativo.
El papel de la Junta. En este contexto, es el Gobierno autonómico quien tiene que hacerse cargo de su proyección. Así lo explicaron desde la Fundación Oso Pardo, organismo que tiene una patrulla en la zona para hacer un seguimiento de la población. «Hemos echado de menos la presencia de agentes de la Junta», se lamentó García Lorenzo, que incidió en que es esta Administración la que tiene que «velar por que esos osos puedan seguir viéndose, asegurando su protección».