El decano culpa al Ministerio de Justicia del colapso del 5 y defiende al personal
Hernáiz tacha de «perverso» el sistema para cubrir bajas perfectamente justificadas
El juez decano de Ponferrada, Óscar Hernáiz, no se anduvo ayer con medias tintas o paños calientes para describir la situación y a la vez señalar culpables ante el colapso de trabajo que viven varios juzgados del Bierzo, especialmente el número 5, que lleva además de los casos de civil y penal, también los de violencia de género. El decano convocó ayer a los periodistas y les dijo con rotundidad que el único y principal responsable de esta situación es el Ministerio de Justicia. Al tiempo, apuntaba también al sistema «perverso», que impide que un funcionario que tenga una enfermedad, con una baja laboral inferior a 30 días, pueda ser sustituido con el nombramiento de otro funcionario interino con la adecuada formación y experiencia.
Para que todo el mundo lo entienda, Hernáiz lo simplificaba con la escena de una barca sin remos. «Sin remos en la barca difícilmente el juzgado puede avanzar» -señaló el decano-, por mucho que los que están subidos a ella intenten moverla. Óscar Hernáiz dejó bien claro que la situación por la que atraviesan los juzgados citados no es debida a que los funcionarios sean «vagos», se hagan los «remolones» en el trabajo, tengan «pereza», sean «pasivos» y se desentiendan de la situación. No. Al contrario, defendió la gran labor y desvelo que tiene la plantilla judicial, que ha sido capaz de sacar adelante el inmenso trabajo que reciben en cada sala. De hecho, con la creación del juzgado 5 bis, han demostrado en el primer trimestre de su puesta en funcionamiento que, con medios y personal, se alivió la carga de casos y en definitiva se agilizaron asuntos que de otra forma agrandarían el colapso existente.
Sin embargo, la situación ha empeorado y se ha complicado por las bajas sin sustituto, hasta el punto de que se pidiera un día a los colegios de abogados y procuradores que evitaran en lo posible registrar «más papel», ante la imposibilidad de atenderlo por falta de personal.
El Ministerio de Justicia conoce perfectamente la situación y las necesidades. De hecho, en las memorias anuales están reflejadas, e incluso se han cursado solicitudes pidiendo el personal necesario. Sin embargo, las reivindicaciones parecen chocar siempre contra una pared y no prosperan y por eso, según el decano, se ha llegado a esta situación única y límite.