Diario de León

Los rateros asaltan las iglesias de Campo y Columbrianos y lo intentan en Molina

Se llevaron 500 euros de las huchas de Campo, donde habían desaparecido las llaves

La iglesia de Campo está en un lugar apartado del pueblo, lo que facilita los robos.

La iglesia de Campo está en un lugar apartado del pueblo, lo que facilita los robos.

Publicado por
m. j. alonso | ponferrada
Ponferrada

Creado:

Actualizado:

En tiempos de crisis y necesidad no sólo se agudiza el ingenio, también se multiplican los posibles objetivos. Ya no sólo las viviendas particulares son objeto de robo, ahora los rateros toman también las iglesias, con nocturnidad y alevosía, aprovechando que estas están alejadas del casco urbano de su parroquia. Es lo que ha sucedido en las pedanías ponferradinas de Campo y Columbrianos y en la vecina Molinaseca, aquí en el Santuario de la Virgen de las Angustias. En las últimas semanas han sido víctimas de robo. Los ladrones forzaron sus puertas para adentrarse en el interior y rebuscar hasta encontrar cualquier cantidad en metálico. Iban a por el dinero de las alcancías.

En Molina no pudieron con el portón, pero en Columbrianos y Campo los ladrones se hicieron con un botín más suculento de lo que cabría esperar, dado que en esta última iglesia las cuatro huchas -”dos con el dinero de las velas y otras dos con donativos para obras y para la comunidad-” contenían en su interior la nada despreciable cantidad de 500 euros, según confirmó el sacerdote Alfonso Linares, quien no supo concretar lo que se llevaron exactamente de la iglesia de Esteban, en Columbrianos.

Policía Nacional y Guardia Civil ya están al tanto de los hechos y desde que esto sucediera se han mejorado las condiciones de seguridad por miedo a que los robos se repitan o desaparezcan objetos de mayor valor. «Ya hemos empezado a mejorar la seguridad, vamos a instalar una alarma y a colocar cámaras de vigilancia, ya que esta iglesia se encuentra ante la indefensión de no tener viviendas próximas», explicó el párroco de Campo, recordando que ya existía un sistema de alarma en el templo que quedó destruido con el incendio que éste sufrió hace más de un año y medio. Desde entonces, sólo los cerrojos de las dos puertas de entrada protegían su interior. Los dos fueron forzados, aunque los ladrones accedieron por la puerta principal.

Un dato curioso llama la atención. Y es que, al parecer, las llaves de las cuatro huchas que fueron abiertas en Campo habían desaparecido un tiempo atrás, por eso no habían sido vaciadas todavía y por tal motivo guardaban en su interior una cantidad elevada para lo que los cepillos de las iglesias suelen tener habitualmente. Lo curioso está en que las llaves aparecieron al descubrir el robo, «tiradas al lado del lampanario», aseguró Linares. De esto puede deducirse que el ladrón no está muy lejos. Es decir, es posible que alguien se hiciera con las llaves y aguardara el momento preciso para abrir las cajas y llevarse el dinero. Una idea que no desechó el párroco, que no obstante prefirió no hacer cábalas. Lo que sí es cierto es que el raterismo en las iglesias ha aumentado desde que se iniciara la crisis. Así lo confirmó el rector de la Basílica de la Encina, Antolín de Cela, quien no tiene constancia de que haya ocurrido algo similar en Ponferrada.

tracking