Los seis mil usuarios del Canal Bajo dan por perdida la modernización
El presidente de la comunidad de regantes del Canal Bajo, Lorenzo García, declaró ayer que no van a mover ficha tras el plantón de los ayuntamientos a la última reunión convocada el mes pasado. «Al no acudir, demostraron que no les interesa que salga adelante el proyecto y, entonces, a nosotros tampoco», aseveró. Desde el Canal Bajo, que aglutina a seis mil socios, se exige que los ayuntamientos aporten como mínimo tres millones. «Si los ayuntamientos no pagan los tres millones no vamos a aceptar y renunciaremos por nuestra parte a la subvención», dijo García. A la cita de julio acudieron la Junta de Castilla y León, la empresa estatal Acuanorte y los regantes, que dejaron el acuerdo en una situación de retroceso, aunque los comuneros tampoco hubieran aceptado otras condiciones. «Estamos dispuestos a pagar el 10%, ni un duro más», expresó de forma tajante su representante.
Para Lorenzo García el gran perdedor de los 30 millones de la subvención es el Ayuntamiento de Ponferrada, al que considera el «más interesado», ya que parte del canal tiene recorrido por suelo urbano. La subvención de 30 millones está compuesta en un 70% por Fondos Europeos gestionados por la Confederación Hidrográfica, del Miño-Sil, que equivalen a más de 20 millones. Por su parte, la Junta aportará el 26% de la subvención, pero en obras, y por último los seis millones restantes serán sufragados por los comuneros y los ayuntamientos: Ponferrada, Camponaraya y Carracedelo.
El Ayuntamiento de Ponferrada declaró, un día antes de la reunión, que daba el visto bueno al último proyecto de Acuanorte, y que los regantes no tendrían que pagar la urbanización, aunque se repartirían el resto de responsabilidades entre cada uno. El alcalde de Ponferrada, Carlos López Riesco, mostró el deseo de que se llegara a un acuerdo para poder firmar el borrador, sin embargo, los ayuntamientos no acudieron a la cita.
El presidente de la Confederación Hidrográfica Miño-Sil, Francisco Fernández Liñares, también se mostró pesimista respecto a la situación actual, «en la que el tiempo empieza a contar en negativo». Liñares culpó a los regantes de la falta de acuerdo, ya que el presidente de la Miño-Sil no entiende el desacuerdo después de que Ponferrada diera el visto bueno al proyecto. «Si los regantes, que son la parte más importante de la modernización, no se ponen de acuerdo, desde confederación lo lamentamos, pero no tenemos nada que decir», concluyó.