Miedo por la emisión de sustancias nocivas
Las traviesas de las antiguas vías del tren de Ponferrada fueron tratadas con una sustancia química denominada creosota, que hace años se empleaba para proteger la madera colocada a la intemperie. En el año 2003, esta sustancia fue prohibida por la Unión Europea (UE) tras conocerse su potencial cancerígeno. Desde entonces ya no se utiliza. Pero las vías de La Placa tienen más de medio siglo y su madera sí está bañada en creosota. Por ello, los vecinos se muestran preocupados ante el humo que surge de la combustión de las traviesas. Temen que pueda ser perjudicial para su salud, máxime teniendo en cuenta el tiempo que éstas llevan ardiendo sin que los bomberos puedan hacer nada. La brasa se propaga bajo el suelo.
No obstante, el Administrador de Infraestructura Ferroviarias (Adif) ha garantizado que no existe riesgo alguno. La cantidad de madera quemada es tan ínfima que no pueden considerarse peligros. Desde Adif confirmaron la existencia de esta sustancia, pero llamaron a la calma de quienes residen en la zona.
«Si hubiera algún riesgo para la salud, ya se habrían tomado las medidas pertinentes», explicaron fuentes de Adif, recordando que siempre que se producen incidentes —como incendios— en las infraestructuras ferroviarias, el ente colabora con Protección Civil de la zona y pone en marcha un plan de prevención.
«Existe una coordinación constante y siempre se evalúan los riesgos que pueda existir. Podríamos hablar de peligro se ardiera una pila con 30.000 o 50.000 traviesas, pero estamos hablando de cantidades mínimas y hay que recordar que cada traviesa dista sesenta centímetros de la siguiente».