Priaranza apela al legado cristiano como raíz de la identidad berciana

El obispo alerta sobre «las tentaciones que conducen a una libertad sin Dios».

La Virgen de La Encina fue agasajada en la procesión y en la misa por miles de fieles.

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MANUEL FÉLIX | PONFERRADA
Ponferrada

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Priaranza del Bierzo ostentó ayer la responsabilidad de hacer la ofrenda a la patrona de la comarca y su alcalde, el popular José Manuel Blanco, la hizo sin un ápice de color o reivindicación política. La máxima concesión que se permitió en su discurso el regidor y también diputado provincial durante la misa fue hacer suya y suscribir la frase que el cardenal arzobispo de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo, pronunciaba en Ponferrada el 4 de mayo del 2008 (ver Diario de León) con motivo del centenario de la coronación de la Virgen de la Encina: «El Bierzo no es sólo el lugar donde se ha nacido; es un estilo, un sello, un espíritu, su paisaje —muy bello por cierto—; Es una forma de vida y supone una manera de presentarse ante el mundo. Por eso, el Bierzo nunca se ha conformado con ser comarca. Siempre ha querido tener su propia identidad, sus raíces profundas».

Y con este arranque, ante el obispo, más de medio centenar de sacerdotes, autoridades civiles y la plaza del Ayuntamiento llena bajo un sol plomizo, el protagonista que puso voz a la ofrenda aludió a esas raíces profundas del berciano, que según dijo, «se nutren del legado cristiano que desde el siglo VII San Fructuoso, San Valerio, San Genadio y otros muchos santos varones pusieron en las primeras fundaciones monacales, escuelas de profunda espiritualidad, cultura, verdadero humanismo y genuino progreso».

Por lo demás, la ofrenda discurrió en términos que ensalzaron los valores patrimoniales de los pueblos de Priaranza, reivindicando la importancia del Camino de Santiago de Invierno. Y así, más de un centenar de habitantes del municipio presentaron ante La Encina los productos de la tierra, como las avellanas de Ferradillo; los higos, la mencía, doña blanca y garnacha de las viñas de Santalla; las hortalizas y manzanas de Villalibre; las castañas de Villavieja; la miel y las peras de Priaranza.

«Hedonismo imperante». Tras una colorista procesión, el obispo de Astorga presidía la misa mayor de La Encina, y en su homilía citó los valores humanistas cristianos, recordando las recientes enseñanzas del Papa Benedicto XVI ante los jóvenes. Camilo Lorenzo habló del «consumismo y el hedonismo imperante» y de la «banalidad a la hora de vivir la sexualidad». También de la insolidaridad y la corrupción. «Pero saben que con Dios a su lado tendrán luz para caminar», dijo el prelado, de cara a la construcción de «una sociedad donde se respete la dignidad humana y la fraternidad real». El obispo recordó las palabras del Papa cuando exclamó que algunos humanos, creyéndose dioses, deciden por sí mismos lo que es bueno o malo, lo justo o lo injusto, «decidir quién es digno de vivir y puede ser sacrificado en aras de otras preferencias». Y así, concluyó en las «tentaciones que conducen a una libertad sin Dios».

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