«Sigo sin comprender por qué actué así, no debí dejar de afrontar la situación»
E. l autor del atropello de Bárcena pide perdón a la familia de la víctima y a la socied. ad .

Un ramo de flores recuerda a la mujer atropellada el pasado día 5 en la C-631 en Bárcena.
«Me llamó Iván Vega de la Mata. Soy la persona que el día 5 atropelló a Rosa María Rebollo Fernández en Bárcena del Bierzo y necesito hacer ahora lo que no fui capaz de hacer en el momento del accidente». Así reza el encabezamiento de una emotiva carta pública de perdón que difundió ayer el conductor del vehículo todoterreno que la noche del lunes día 5 de este mes arrolló a una mujer en la CL-631 cuando se disponía a cruzar un paso de cebra y le causó la muerte.
El autor del mortal atropello, interno en Mansilla desde hace ya diez días, se dirige a la familia de la víctima en particular y a la sociedad en general. No se explica porque no se detuvo en aquel instante fatídico para auxiliar a Rosa María. «Quiero manifestar a la familia, a los amigos y a los vecinos de la víctima mi pesar por lo sucedido. Lo que hago ahora públicamente al mismo tiempo que públicamente pido perdón por mi conducta», expone.
«No pretendo decirles cuál era mi situación en aquellos momentos. Lo que sufrí en mi cabeza para no parar después del atropello. Para actuar como actué, o lo ocurrido a la mañana siguiente», prosigue la carta distribuida por su familia. «Pero sí quiero decirles que sigo sin comprender por qué actué así. Aunque no tengo duda —admite— de que lo único que no debí de hacer fue dejar de afrontar la situación». Y alega en el mismo tono contrito: «Nunca he tenido el menor problema con la justicia ni he actuado de la forma en que lo hice, por lo que les pido disculpas».
Sin paz. El joven, de 31 años, para el que la juez encargada del caso decretó prisión sin fianza, se confiesa atormentado y arrepentido. «Sé que no puedo devolver la vida a la persona que atropellé y ya estoy pagando por mi falta. Pero ello no me permite quedar en paz». «Cuando recuerdo el momento —describe íntimamente en la carta— siento un vacío tremendo. No sé que pude pensar entonces. Aunque ello no me impide saber que hice mal y que al día siguiente todo se precipitó sin lograr dar la cara al problema que había creado». En las dos últimas líneas de su confesión, Iván Vega, reitera su remordimiento. «Siento con todo mi corazón lo sucedido. Expreso públicamente mis disculpas y espero que puedan perdonarme».