Diario de León

Los servicios contra incendios trabajan en apagar un incendio que ataca parte de la Reserva Nacional de Ancares

Cuatro focos obligan a la Junta a declarar el nivel 1 de Infocal

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Ical.

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Los servicios contra incendios de la Junta de Castilla y León tratan desde anoche de sofocar las llamas que asolan los montes de la localidad de Tejeira, en el municipio de Villafranca del Bierzo ubicado en plena Reserva Nacional y de la Biosfera de Ancares.

Dos helicópteros, dos cuadrillas de tierra, maquinaria pesada y una motobomba trabajan en las tareas de extinción que han obligado a la Administración Autonómica a declarar el nivel 1 de alerta del Plan de Protección Civil ante emergencias por incendios forestales de Castilla y León (INFOCAL) después de que el incendio haya superado las 12 horas activo.

Las llamas se iniciaron a última hora de la tarde de ayer en cuatro focos simultáneos en los valles de Valongo, Cales, Ruidimeo y Peña Cabalar, lo que hace suponer la presunta «intencionalidad» en el orígen del incendio, según han confirmado fuentes de la Junta.

Los cuatro focos ocupan una franja de unos cinco kilómetros entre el primero detectado y el último que afecta a esta sierra cuya biodiversidad fue reconocida hace cinco años por la Unesco.

«Es una maldición», aseguró el portavoz del Ayuntamiento de Villafranca y miembro de la Junta Vecinal de Tejeira, Luis Manuel Prieto, quien está convencido de que la mano del hombre está detrás de un incendio que atribuye «a una persona enferma que pretende hacer daño».

Las zonas afectadas por las llamas tienen un gran valor ecológico ya que existen numerosos bosques primigéneos, asegura Prieto, denominados «morteiras» en la zona y que están compuestos de robles, acebos, serbales o tejos, algunos de ellos, milenarios y centenarios por lo que jamás han sufrido ninguna repoblación.

«Los mayores de la zona nunca los han visto arder» se lamenta Prieto quien asegura que quien esté detrás del incendio «tiene que conocer la zona» y saber que, en esta época del año, «se han reducido ya las brigadas y los efectivos antiincendio disponibles».

Además del valor de la flora, los montes afectados cuentan con especies protegidas como el oso pardo, el urogallo o el lobo ibérico así como ciervos o corzos lo que también le ha valido a la zona la consideración como Reserva Regional de Caza de Castilla y León.

«Es un desastre terrorífico, el mayor atentado a la zona», aseguró el portavoz del ayuntamiento de Villafranca que considera que serán necesarias 4 ó 5 generaciones para que el bosque pueda albergar ejemplares del tamaño de los que pueden sucumbir bajo las llamas.

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