Diario de León

El Banco del Alimentos «toca techo»

La ONG lanza un SOS al no disponer ya de más espacio para almacenar sus víveres.

Aspecto, atestado, que presenta actualmente el local del Banco de Alimentos del Sil en los bajos del estadio del Toralín.

Aspecto, atestado, que presenta actualmente el local del Banco de Alimentos del Sil en los bajos del estadio del Toralín.

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r. arias | ponferrada
Ponferrada

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La ONG Banco de Alimentos del Sil está desbordada. Pero no, como en principio se pudiera pensar, por la imposibilidad de dar abasto a la gran demanda de víveres de primera necesidad de muchas familias sumidas en un increíble indigencia por la crisis. La organización, una de las principales que se ocupan en el Bierzo y también en Valdeorras de este tipo de iniciativas sociales, recibe cargamentos por doquier tanto de perecederos como de no perecederos. «La solidaridad, pese a la crisis, sigue en aumento», asegura la coordinadora del Banco en Ponferrada. Hasta el punto de ésto se ha convertido en un «problema». La ONG, que dispone de un bajo en el estadio del Toralín, cedido por el Ayuntamiento, ha visto como en las últimas semanas el local se le ha quedado no ya pequeño, sino ínfimo para dar cabida a todos los cargamentos que se reciben.

Ahora mismo el recinto se encuentra «alicatado» hasta el techo de alimentos de todo tipo. En total se contabilizan más de 52.000 kilos de productos como arroz, leche, pasta, queso, aceite... Porque los perecederos, como las frutas y verduras o huevos, aunque pueden almacenarse en un pequeño frigorífico, se distribuyen casi a diario entre las familias beneficiarias del programa. Por esa razón, los voluntarios del banco lanzaron ayer también su particular S.O.S a cualquier institución o particular que cuanto antes les pueda procurar algún espacio adicional para el almacenamiento de los alimentos. «En la calle no los podemos dejar», comentó la coordinadora a este periódico, en tono muy preocupado. Del trabajo del Banco de Alimentos del Sil y de su logística depende prácticamente el pan de cada día de nada menos que 518 familias en el Bierzo. Y desde hace poco también de otras 35, en situación muy complicada, en El Barco de Valdeorras.

Cada día, las dos furgonetas queman neumáticos por las carreteras para repartir unas cinco toneladas de comida entre los más «tocados» por la recesión. El número de beneficiarios de la ayuda, lamentablemente, no deja de aumentar. Pero por fortuna las donaciones de alimentos tampoco se detienen. Por lo que la falta de espacio para el almacenamiento se ha convertido en el gran dolor de cabeza de la organización filantrópica.

Sus responsables esperan que o bien el propio Ayuntamiento de Ponferrada u otras instituciones o empresas respondan pronto al llamamiento. Porque el problema se podría redimensionar muy pronto a la espera de los remanentes que suelen llegar en buenas dosis del Fondo Europeo Agrario. Parecería un sacrilegio, en los tiempos que corren, que ni un solo gramo de cualquier producto de primera necesidad pudiera echarse a perder.

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