Las cuatro edades de la energía

El filandón reunió a cuatro generaciones de trabajadores.
Entraron con pantalones cortos en la antigua Escuela de Aprendices y dejaron las térmica de Compostilla I y II o la de la MSP, jubilados después de casi medio siglo de trabajo. Ayer, se juntaron con las nuevas generaciones de técnicos e ingenieros que todavía trabajan en Endesa o que han comenzado a investigar en la planta de oxicombustión de la Fundación Ciudad de la Energía (Ciuden) para compartir el primero de los filandones que la sección del carbón Museo Nacional de la Energía (Ene.térmica) organizará hasta el mes de febrero.
Reunidos en torno a un fuelle y una vieja olla, con bandejas de torrijas para juntar la charla con un bocado dulce, y con tiza y pizarra para tomar nota, las cuatro generaciones de trabajadores de la energía en el Bierzo se sentaron además en el edificio más antiguo de Ene.térmica, la primera central térmica de la MSP edificada en 1919 y reconvertida ahora en cafetería y salón de reuniones. «Creemos que va a ser una charla muy rica», decía minutos antes del comienzo del filandón, Conchi Fernández, una de las cuatro organizadoras de la actividad.
Y en círculo para animar la charla, tomaron asiento jubilados como Casimiro Enríquez, que trabajó 45 años en la vieja térmica de la MSP, junto a veinteañeras como Beatriz Gil, que lleva año y medio trabajando en el proyecto de la Ciuden para lograr la combustión limpia del carbón. Y entre ellos, gente como Antonio Fernández, que no dejó de recordar lo importante que fue la Escuela de Aprendices. «Entré con pantalones cortos», decía ayer recordando sus 14 años de edad y el centro que le dio un oficio en tiempos difíciles. «No teníamos muchas aspiraciones, el que más ir al instituto», dijo. «Y aquí estoy, resistiendo».