Entrevista | eugenio bacaicoa | misionero en áfrica occidental
«Las misiones están perdiendo terreno»

El sacerdote español, en su visita a Ponferrada.
Está a punto de cumplir 70 años y sólo los problemas de salud le han hecho abandonar África Occidental, donde trabaja a pie de calle desde los 27 años en Burkina Faso o el Chad. Eugenio Bacaicoa lleva unos días trabajando en la Diócesis de Astorga «para concienciar a los cristianos y a todo el mundo de que es necesario un día solidario para que los misioneros puedan realizar sus obras». En Ponferrada ha participado en charlas en varios colegios, que como cada año se celebra el penúltimo domingo de octubre en apoyo de la causa misionera.
«Las misiones ahora están perdiendo terreno», apuntó Bacaicoa, quien explicó que ya hay sacerdotes autóctonos en África que no necesitan ayuda. Como consecuencia de la secularización de la sociedad «están tomando más relevancia otras acciones como el voluntariado o las oenegés». Este avance de los cooperantes y voluntarios es positivo para este sacerdote nacido en Puente la Reina: «La ayuda al tercer mundo no debe hacerse sólo desde la iglesia, es bueno que otros ámbitos tomen protagonismo y lleguen diferentes ayudas solidarias».
La miseria y la explotación y «la corrupción, tanto la local como la internacional» son los grandes problemas que azotan África según Bacaicoa. «En Occidente vivimos gracias a lo que robamos al tercer mundo», aseguró este misionero que puso como ejemplo el coltan que se emplea para los móviles y que «sólo existen en tres países africanos que lo venden a precios ínfimos».
Cuando Bacaicoa habla de los problemas de los países africanos siempre lo hace en primera persona. «Nosotros sólo salimos en los medios de comunicación si hay follones como en Libia o en situaciones como las del Cuerno de África», aseguró para explicar que los problemas del continente africano «quedan muy lejos y la situación se conoce poco, me gustaría que ensancharan la tienda de nuestra existencia».
Bacaicoa explicó que hay distancias entre «los africanos de raza negra y los árabes del norte del continente». Por este motivo, el misionero español ha visto un poco desde la lejanía la revolución que están viviendo actualmente muchos países musulmanes. «Estamos expectantes, quedan muchos pasos que dar porque hasta ahora estaban muy cerrados en sí mismo y tenían que romper esa amalgama social política y cultural», explicó el misionero.