Diario de León

El celador acusado del incendio sufre un accidente antes de ser suspendido

Acudía a entregar el todoterreno oficial y se salió de la carretera en Paradaseca.

Carlos Fidalgo
Ponferrada

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Le habían citado a las once de la mañana en la delegación de la Junta de Castilla y León en el Bierzo para comunicarle la suspensión cautelar de sus funciones y para que entregara las llaves del totoderreno oficial, pero no llegó a Ponferrada. El celador de la Reserva de Caza acusado de incendiar Los Ancares, Alberto García González, sufrió ayer un accidente de tráfico cuando circulaba por un tramo recto de la carretera CV-126, en las inmediaciones del cruce de Paradaseca y Villar de Acero. García González conducía el mismo Land Rover Defender de la Junta que varios testigos vieron circular en la zona del incendio el pasado 17 de octubre y por motivos que está investigando la Guardia Civil, se salió de la calzada hacia la parte alta de la ladera y quedó atascado sobre la única alcantarilla del tramo.

El celador, que estaba consciente cuando lo encontró un empleado de Unión Fenosa que conducía por la zona y posteriormente el pedáneo de Villar de Acero, Rafael Poncelas, acabó siendo trasladado en helicóptero al Hospital del Bierzo, después de ser examinado en el lugar del accidente por los médicos enviados por el servicio de emergencias del 112.

«Lo primero que pensó el chico de Fenosa es que estaba aparcado leyendo algo, pero luego se dio cuenta de que no era así», contaba anoche Poncelas, que llegó al lugar poco antes del mediodía. El empleado de Fenosa, que descubrió el vehículo accidentado en torno a las 11.40 horas se encargó de avisar del suceso por la misma emisora oficial del vehículo. En pocos minutos, se presentó una ambulancia, compañeros del accidentado y la Guardia Civil.

La Delegación Territorial de la Junta confirmó ayer que a Alberto García González, en libertad con cargos a la espera de ser juzgado por un supuesto delito de incendio forestal, se le iba a notificar la suspensión cautelar de sus funciones después de que la administración le haya abierto un expediente. Tras quedar el libertad el pasado viernes —después de pagar la fianza de 10.000 euros que le impuso la jueza que le interrogó y a la espera de que se hiciera efectiva la suspensión de empleo y sueldo que la propia Junta de Castilla y León adelantó el mismo día que iba a estudiar— Alberto García se había reincorporado a su trabajo como celador de la Reserva Regional de Caza de Los Ancares. La gravedad de la acusación, sin embargo, había llevado a la Junta a decidir su suspensión cautelar de funciones a partir de ayer y a pedirle que entregara las llaves del todoterreno con el que se desplazaba por la Reserva. La Junta no precisó, sin embargo, si una baja laboral del celador podría dejar ahora en el aire la suspensión de funciones.

El celador estaba consciente y se dolía de una pierna. Aseguró a las dos personas que le encontraron que había perdido la noción del tiempo y no recordaba cómo se había salido de la carretera.

«No reviste gravedad». El Hospital del Bierzo informó anoche de que el estado de García González «no reviste gravedad» y había sido trasladado por su mútua a un centro concertado. Aparentemente el todoterreno tampoco había sufrido graves daños, según Poncelas.

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