Aparece muerto en su coche, despeñado en el pantano, tras dos días desaparecido
El vehículo se precipitó por un barranco en la carretera que va al mirador de Asprona.

Tras caer al vacío, el vehículo quedó boca abajo. Fueron los bomberos quienes le dieron la vuelta para poder sacar al fallecido.
Desde el domingo no se tenían noticias sobre su paradero. Había desaparecido sin dejar rastro y ayer fue encontrado, muerto, en las inmediaciones del pantano de Bárcena, unos metros antes del mirador de Asprona. C. G. R. tenía 63 años y era de Cueto (Sancedo), pero residía en el barrio ponferradino de Cuatrovientos. Por causas que todavía se desconocen, el coche que conducía se precipitó al vacío en la carretera que parte de las oficinas de la Confederación Hidrográfica Miño-Sil, en Bárcena, y allí perdió la vida. Su cadáver fue rescatado por los bomberos del interior del vehículo a primera hora de la tarde de ayer y en un lugar escarpado, en el que es difícil escapar de la muerte si caes al vacío.
En un principio se barajaron diversas hipótesis, pero la que más fuerza tiene como origen del siniestro es el suicidio. No obstante, será la autopsia que se le practique esta mañana en el Hospital del Bierzo la que confirme la hora, el día y las causas de la muerte.
El lugar donde se produjo el suceso se ubica en un vial estrecho, no apto para conducir a altas velocidades. Por lo general, la circulación es lenta. Además, ni en la carretera ni en la cuneta de tierra había huellas de frenadas o cualquier signo que detalle una conducción brusca. De hecho, salvo por el cadáver oculto bajo una manta y un amplio número de agentes de la Guardia Civil, la Policía Nacional y la Policía Local que ayer lo custodiaban hasta la llegada del forense, toda guardaba una aparente calma. Ver el vehículo era prácticamente imposible sin acercarse demasiado al precipicio.
Los propios familiares de la víctima, que le buscaban desde el domingo y ya habían denunciado su falta, estuvieron presentes en la excarcelación de los restos de C. G. R. El Ford Orión color rojo que conducía quedó boca abajo tras despeñarse y dado que la muerte del ocupante del vehículo había sido certificada, los bomberos dieron la vuelta al coche para poder sacarlo por una de las puertas. Tuvieron que emplear un excarcelador de mano para poder hacerlo.
Con la peor de las noticias se cerró ayer la búsqueda de un hombre que será enterrado mañana en Cueto, su localidad natal, tal y como confirmaron ayer desde el tanatorio La Encina de Ponferrada, encargados de trasladar los restos del fallecido al hospital berciano para la realización de la autopsia.