Diario de León

Premio por aliviar la pobreza

El Comedor Social del Centenario y Hogar del Transeúnte San Genadio, Cáritas y el Banco de Alimentos, nombrados socios de honor del Instituto de Estudios Bercianos.

Carlos Fidalgo
Ponferrada

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Se puede estar satisfecho y a la vez avergonzado. Satisfecho porque el Instituto de Estudios Bercianos (IEB) premiaba ayer a tres organizaciones no gubernamentales que se esfuerzan por repartir alimentos, o dar directamente de comer a quienes no pueden acudir regularmente al supermercado. Y avergonzado porque vuelvan a ser necesarios los comedores sociales y la beneficencia para aliviar la pobreza en Ponferrada.

«Si tuviéramos una sociedad más justa y equilibrada, ninguna de estas asociaciones debiera existir», decía ayer el alcalde, Carlos López Riesco, durante el nombramiento de socios de honor del IEB del Banco de Alimentos del Sil, Cáritas y el Comedor Social del Centenario y el Hogar del Transeúnte San Genadio. Y algo parecido, que el premio del IEB es una buena y a la vez una mala noticia debían de pensar todos los asistentes a un acto que sirvió para reunir en la Casa de la Cultura a los representantes de las administraciones local, comarcal y autonómica, además de los responsables de las tres organizaciones premiadas. Por la Casa de la Cultura se pasaron, además del alcalde, el nuevo delegado territorial de la Junta de Castilla y León, Guillermo García y el presidente del Consejo del Bierzo, Alfonso Arias, que quisieron arropar institucionalmente a tres asociaciones que, como ya dijo la presidenta del IEB, Mar Palacio, «llegan donde no llegan las administraciones» porque están más cerca del ciudadano.

Palacio reconocía ayer que puede chocar que una sociedad cultural reconozca la labor de tres organizaciones sociales. «El IEB se preocupa por la cultura y por el patrimonio, pero el mayor patrimonio que tenemos es el humano», recalcó ayer la presidenta del Instituto parra reconocer la labor de «organismos que trabajan en silencio desde hace años» y agradecer que haya «ciudadanos activos que ante los problemas que el pueblo no se ha buscado, en lugar de tener un actitud pasiva de lamentarse están dando ejemplo», afirmó

«Nos dan este premio porque hacemos las cosas bien. Y eso no es ningún mérito», reconocía Javier Analón, del Banco de Alimentos. José Antonio Prada, de Cáritas, recordó a los voluntarios que colaboran con la organización eclesial «y nos dan, no sólo donativos, nos dan tiempo». Y el rector de la Basílica de La Encina, cuyo patronato atiende el Comedor Social del Centenario y el Hogar del Transeúnte lamento que siga habiendo personas «a las que le falta el hogar y la familia» porque la falta de afecto es la carencia más importante del ser humano.

Después llegó el alcalde. «El Hogar del Transeúnte no debería existir», aseguró, reconociendo que si no existiera la pobreza no haría falta aliviarla. «Estamos orgullosos de la labor que hacen, pero nos debería dar vergüenza porque tienen infinitamente más trabajo que hace cinco años», añadió. Y nadie le llevó la contraria.

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