Los lobos matan a una vaca a dos kilómetros de Santa Marina de Torre
El rebaño de este ganadero ya fue víctima de varios perros salvajes hace años.

El ganadero encontró a la res tendida en el suelo con heridas en la yugular y los cuartos traseros.
El Bierzo ha registrado un nuevo ataque de lobo al ganado bovino. En esta ocasión ha sido en la localidad de Santa Marina de Torre, en el Bierzo Alto. Rozaban las 9.00 horas del jueves cuando un ganadero del pueblo se acercó a comprobar que todo marchaba bien en el paraje conocido como la Fuente del medio —ubicado a dos kilómetros de Santa Marina—. Allí pastaban sus vacas y fue allí mismo donde encontró a una de las reses muerta. «Tenía comida la yugular y los cuartos traseros», explicó el afectado, Antonio Fernández, que inmediatamente se puso en contacto con el guarda forestal de la zona a fin de redactar un parte de daños que le permita acceder a cualquier tipo de ayuda de la Administración.
Según explicó el ganadero, el informe elaborado por el guardamontes deja constancia expresa de que el daño es de lobo y no de perro salvaje, como ya le ocurriera otra vez —hace dos años— cuando no fue compensando económicamente por no haberse determinado que la causa se encontraba en las fauces de un lobo, sino que había sido obra de un can asilvestrado. Lo que no consta en el parte es que la res estaba preñada de dos meses.
No tenía conocimiento este ganadero de que los lobos rondaran el pueblo en las últimas semanas, aunque sí asegura haber escuchado rumores de su presencia. Tampoco se han registrado otros casos cercanos en el tiempo en Santa Marina. «Aquí sólo me ha pasado a mí, pero me han comentado que a un ganadero de Fonfría, a ocho kilómetros de aquí, también le ha aparecido algún animal muerto», apuntó.
Sea como fuere, los ataques de lobo aumentan en la comarca al mismo ritmo que crece la población de esta especie. El último caso conocido ocurrió en el pueblo de Salentinos, perteneciente al Ayuntamiento de Páramo del Sil, a principios del mes de diciembre. Allí, los lobos se quedaron a menos de 300 metros del casco urbano de la pedanía y acabaron con la vida de una vaca y de su ternero.
Quince cabezas pérdidas en una década. Lo cierto es que Antonio Fernández parece no tener suerte con su rebaño. Él y su mujer se dedican a la ganadería desde hace una década. De hecho ella, Eva Fernández, es la titular de la explotación. Durante este tiempo, ya cifran en quince las cabezas muertas o desaparecidas, bien a manos del lobo o de perros. «Hará aproximadamente cuatro años, los perros que tenía un vecino de aquí me mataron tres vacas y tres terneros. El hombre tenía 40 o 50 perros muertos de hambre. Entonces denuncié, pero esta personas se declaró insolvente y no cobré nada», explicó Fernández, esperando, éste vez, recibir ayuda.