Cinco pasos hacia una Pasión nacional
Cuarenta y siete entidades públicas y privadas han formalizado su aval de apoyo a la Declaración de Interés Turístico Nacional solicitada este mismo mes para cinco actos de la Semana Santa de Ponferrada.
Es preciso remontarse cuatro siglos en el tiempo para hallar los orígenes de la Semana Santa ponferradina. Fue en la primera década del siglo XVII cuando se fundó la hermandad que ha dado origen a todo, la de Jesús Nazareno. Con su nacimiento, surgieron también una serie de actos para los que ahora se reclama la Declaración de Interés Turístico Nacional. Cinco en concreto. El nazareno Lambrión Chupacandiles, el alcalde de Ponferrada custodio de las llaves de la Basílica desde Jueves Santo, la llamada ritual de clarines y timbales y la procesión del Encuentro, así como las procesiones de la Soledad y de Resurrección, son tradiciones seculares que identifican la semana de Pasión en la capital berciana y cumplen con los requisitos de origen, antigüedad, raigambre tradicional y valor cultural y etnográfico.
Requisitos —los arriba mencionados— exigidos por la legislación vigente para poder alcanzar un reconocimiento del que ya goza, por ejemplo, la Ronda del Dulce Nombre de la capital leonesa, pero que no alcanza al resto de pasos y actos organizados por cofradías como la del Jesús Nazareno del Silencio y Santiago Apóstol o la Hermandad de la Cruz, menos longevas.
El aparato administrativo está en marcha desde este mismo mes. El dosier informativo de más de 3.000 páginas elaborado con referencias históricas, imágenes y una explicación de cada uno de los actos —junto con el aval de 47 entidades públicas y privadas— ya obran en poder de la Junta de Castilla y León, según confirmó el mayordomo de la hermandad promotora, Marco Antonio Morala. Pero el camino a recorrer todavía es arduo hasta llegar al Ministerio de Industria, Turismo y Comercio. El proceso culmina con una resolución del secretario de Estado de Turismo.
Una Pasión con solera. «La Hermandad de Jesús Nazareno es historia viva de la ciudad de Ponferrada y patrimonio histórico, cultural y espiritual de todos los ponferradinos», aduce Morala, recordando que ya es, desde el año 1999, Fiesta de Interés Turístico de Castilla y León.
De los cinco actos para los que se reclama un reconocimiento nacional, quizás sea el más destacado la salida del Lambrión Chupacandiles, por ser ésta una figura exclusiva de La Pasión ponferradina. Sus orígenes se remontan a la primera década del 1.600. Entonces, su obligación era otra. En una Ponferrada mucho menos desarrollada, el Lambrión, vestido de negro, recorría las casas de cada uno de los hermanos de la cofradía convocándolos, a golpe de campana, al cabildo. Ahora, su función es la de anunciar la Semana Santa a todo vecino. Nieto e hijo de nazarenos lambriones, el actual Chupacandiles es Vicente Parra. Hombre consagrando a la hermandad que, por tradición, es el encargado de tocar la campana.
Que parte de la Semana Santa ponferradina sea declarada de Interés Turístico Nacional tiene, para Marco Antonio Morala, una influencia clara que hay que buscar en el sector turístico de la ciudad. Pasos y procesiones no notarán el cambio, pero sí lo harán los establecimientos hoteleros, tras la inclusión de los actos religiosos bercianos en folletos turísticos de alcance nacional.