Diario de León

Muere un palista al caer a una balsa de agua de tres metros en un cielo abierto

José Álvarez, pedáneo de Páramo, falleció en la explotación Las Jarrinas de Lillo.

Los bomberos tuvieron que levantar la pala para poder sacar el cadáver que había quedado atrapado en la cabina del vehículo.

Los bomberos tuvieron que levantar la pala para poder sacar el cadáver que había quedado atrapado en la cabina del vehículo.

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m. j. alonso | ponferrada
Ponferrada

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Páramo del Sil está desde ayer consternado tras la muerte de uno de sus vecinos en accidente laboral, el primero que se registra en el Bierzo en lo que va de año. José Álvarez, de 37 años, trabajaba en la explotación a cielo abierto Las Jarrinas, ubicada entre los municipios de Fabero y Páramo, cuando la pala con la que estaba tapando una bocamina volcó, cayendo a una balsa de agua de unos tres metros de profundidad. La mala suerte quiso que fuera la parte de la cabina del piloto la que quedara bajo los lodos, impidiendo que el conductor saliera al exterior. El resto de la gigantesca máquina de más de 60 toneladas quedó fuera de la balsa.

Todo parece apuntar a un error de maniobra. El fallecido estaba realizando las labores al lado del agua embalsada y al dar marcha atrás una de las ruedas se fue hacia la balsa —delimitada por un muro de hormigón— y quedó en el aire. El propio peso de la pala hizo el resto. Después, el equipo médico desplazado desde el ambulatorio de Toreno no pudo más que confirmar la muerte del joven, quien además de vecino era el presidente de la Junta Vecinal de Páramo del Sil desde la anterior legislatura.

El suceso tuvo lugar pasadas las 10.00 de la mañana. Fue un compañero de trabajo de José Álvarez, testigo de los hechos, quien dio aviso al servicio de emergencias. Hubo que desplazar también a los bomberos de Ponferrada para excarcelar al fallecido y sacar la pala del agua, para lo que se utilizó una grúa llevada desde Bembibre. Las labores se extendieron durante más de tres horas, debido, sobre todo, al tiempo que tardó la grúa en llegar al lugar del siniestro. Una vez allí, el proceso para recuperar el cadáver del fallecido fue complicado, tal y como reconocieron desde el servicio de bomberos de Ponferrada. De hecho, uno de los cinco efectivos desplazados resultó herido leve por el impacto de la puerta del vehículo en un brazo cuando intentaba abrirla.

Primero, los bomberos trataron de recuperar el cuerpo sin vida antes de levantar la máquina, pero la invisibilidad propia del agua negra y la dificultad ligada al lodo hicieron imposible la tarea. Hubo entonces que sacar en primera instancia la pala y atar el cuerpo del joven al volante para impedir que éste cayera al agua. De haberlo hecho, el rescate se hubiera complicado mucho más. «Si el muro de la balsa no fuera de hormigón, hubiera estado hecho, como en otros casos, con el propio material del terreno, la rueda no hubiera quedado en el aire, podía haber tenido un apoyo», consideró uno de los bomberos.

Funeral y entierro. Pasadas las 13.00 horas, los restos mortales de José Álvarez estaban ya fuera de la balsa de agua y camino del Hospital del Bierzo para la realización, esta mañana, de la autopsia. Después, el cuerpo sin vida será traslado a Páramo del Sil, en cuyo tanatorio tendrá lugar el velatorio. El funeral y entierro se celebrarán esta misma tarde, desde las 17.30 horas.

Las banderas que coronan el balcón del ayuntamiento de Páramo ondean desde ayer a media asta y con un crespón negro en señal de luto por la muerte inesperada de su vecino y pedáneo, que acababa de cumplir los 37 años.

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