La planta de CO 2 estrena 16 salas de investigación geológica
2,8 millones permiten optimizar la captura y el almacenamiento.

Una de las geólogas manipula hidrógeno líquido.
La Fundación Ciudad de la Energía (Ciuden) estaba ayer de celebración tras la inauguración de los nuevos laboratorios de investigación geológica del Centro de Desarrollo de Tecnologías de CO2, en Cubillos. Son un total de 16 salas y dos almacenes donde se preparan y analizan todos los materiales que forman parte del proceso de combustión en el que se captura el CO2 y las rocas donde posteriormente se inyecta el gas nocivo para su almacenamiento. Las responsables de los programas de investigación de captura y almacenamiento, Paula Ramos y Timea Kovacs, respectivamente, fueron las encargadas de explicar el funcionamiento de unas instalaciones que han supuesto una inversión de 2,8 millones de euros, procedentes de los fondos europeos Feder.
Un total de nueve técnicos —geólogos, químicos, ingenieros y técnicos de laboratorio— trabajan diariamente con muestras que permiten tener un control absoluto tanto de lo que pasa en el interior de la caldera, como de las características del suelo donde se guardará el CO2. Lo primero se consigue gracias al estudio tanto de los materiales que se queman —carbones, biomasa, arenas o calizas—, como de los residuos que producen —escorias y ceniza—.
Por su parte, el estudio de las características de las rocas que componen el suelo que hará de almacén permite determinar qué tipo de piedra es la más adecuada y cuáles son sus límites, para evitar en todo momento que una vez que el dióxido de carbono sea absorbido por la roca escape al exterior.
«El inicio de la actividad de los laboratorios ha comenzado con muestras procedentes del subsuelo de la provincia de Palencia, similares a los detectados en la localidad burgalesa de Hontomín», donde se llevará a cabo el almacenamiento, explicaron fuentes de la Ciuden. «Tenemos que conoce muy bien las características de las rocas, no interesa conocer su superficie para evitar que cualquier interacción con el CO2 provoque un escape», explicó Kovacs, adelantado, eso sí, que hasta el momento no se han obtenido testigos de la zona exacta donde se ubicará el almacén.
Una vez se han puesto en marcha, los laboratorios arrojarán los primeros datos a finales del presente año.
Un paso hacia la formación. Además de servir a la investigación del proceso de captura, transporte y almacenamiento del dióxido de carbono que se obtiene en la combustión del carbón, los nuevos laboratorios pretenden convertirse también en un emplazamiento idóneo para la formación de personal especializado en la materia. Por ello, estará abierto a la cooperación con universidades, centros de investigación y empresas privadas que estén interesadas en desarrollar sus investigaciones en las instalaciones de Ciuden.