En busca de la luz al final del túnel tres años y nueve meses después
A Tino Pérez fue a uno de los primeros promotores a los que les estalló la burbuja inmobiliaria en las manos. Su pequeña constructora creció tal vez demasiado rápido y más de la cuenta. Cuando los números empezaron a torcerse optó por la solución tal vez más sencilla, pero que al final se reveló como la más traumática. En el 2008 se le perdió el rastro. Sobre todo la treintena de modestos compradores, algunos incluso compañeros en su trabajo en la administración municipal, que entregaron «señales» de no menos de 12.000 euros por unos pisos que nunca vieron.
Cuando se le interceptó el pasado 11 de junio en Barajas procedente de la República Dominica, como descubrió entonces este periódico, no parece sin embargo que fuera a entregarse a las autoridades. Disponía de otro billete de avión para Canarias. Estas y otras contradicciones llevaron a la magistrada del caso a decretar su ingreso en prisión y a endurecer la fianza por riesgo de fuga. Lo que realmente desean ahora sus «damnificados» es que se aclare dónde fueron a parar sus ahorros y ver si es posible recuperarlos.