La Fiscalía pide cárcel y multa para Martínez Núñez por los nueve sabotajes a Sindo Castro
La acusación particular mantiene los 28 años de prisión para los cinco imputados en la causa . El propietario de D’Ajenti admite que Martínez le contrató los informes sobre las plantas de hormigón.

Los magistrados de la sección tercera de la Audiencia Provincial de León escucharon ayer durante más de ocho horas y media las declaraciones de cuatro imputados en los nueve sabotajes —cometidos desde 1996 a 1999— en las plantas de hormigón que el industrial leonés Sindo Castro abrió en la comarca del Bierzo, y que entró con ello en competencia directa con el también empresario del hormigón, José Martínez Núñez. Este último empresario, que ayer estaba llamado también a declarar, no compareció, al alegar su abogado, Raúl Wolf, que su estado de salud y su avanzada edad no se lo permitían.
El fiscal de la Audiencia, Javier Gutiérrez, pidió para Martínez Núñez una pena de 20 meses de multa a razón de 18 euros diarios, lo que significa 10.800 euros. También, de manera subsidiaria, los dos años de cárcel que solicitó para Martínez y el resto de imputados el fiscal de Ponferrada, cuando se celebró el juicio en el Penal número 1.
Aunque Martínez no estaba presente, sí se le imputó como inductor de los sabotajes, con la quema de camiones, las plantas de hormigón e incluso contra la vivienda de Sindo Castro en Astorga.
El brazo ejecutor de las órdenes de Martínez era, según las imputaciones y escuchado en la vista de ayer en la Audiencia, los hermanos José Manuel y Timoteo Pintado Palomo, dueños de la agencia D’Ajenti y Búho, que eran los encargados de elaborar los informes sobre las plantas de Sindo Castro y ordenaron luego a terceros que se cometieran directamente los atentados a cambio de dinero. Como acusados de realizar los sabotajes a los camiones, plantas y casa fueron señalados José Villanueva y Gustavo Alonso Melcón. También salió a relucir en varias ocasiones el nombre del venezolano Rafael Wolfgang Pérez, que apareció muerto en extrañas circunstancias en su piso de León y que dejó escrita una carta en la que relataba a su esposa, María del Rosario Castellanos Iglesias, que había sido contratado para causar daños a los intereses de Sindo Castro, con otros que hacían trabajos para los hermanos Pintado. Timoteo Pintado Palomo se acogió ayer a su derecho de no declarar, pero sí lo hizo su hermano José Manuel, quien confirmó que Martínez Núñez sí le había solicitado la elaboración de informes sobre Sindo Castro, que hizo él mismo los seguimientos sobre el terreno, que el trabajo de su agencia con Martínez suponía el 10% de los 80 millones que facturaba y que, en efecto, tenía en su poder 61 detonadores y mecha para «pescar truchas».