La Marcha Verde de Vitro Cristalglass
Los trabajadores caminan desde la factoría de La Rozada a Toral y después protestan en Ponferrada . Villanueva afirma que los empresarios no quieren continuar y el PSOE le acusa de «tirar la toalla».

Trabajadores de Vitro, marchando a pie desde la factoría a Toral. A la derecha, Marta Martínez y su perra Nuca.
El verde era ayer el color de la primera marcha de protesta de los trabajadores de Vitro Cristalglass. El verde de las camisetas —en contraste con la Marcha Negra de los mineros— que vestían los doscientos trabajadores que entre las diez y cuarto de la mañana y las doce del mediodía recorrieron los cinco kilómetros que separan la factoría de La Rozada del Ayuntamiento de Toral de los Vados para reclamar un futuro para la empresa del vidrio. El verde de los viñedos que atraviesa la carretera. Y el verde, claro, de la esperanza, un verde muy oscuro, si acaso, porque al día de hoy, la continuidad de la factoría en la que trabajan 421 personas está más en entredicho que nunca después de que el propio consejero de Economía de la Junta de Castilla y León, Tomás Villanueva, asegurara por la tarde que el problema de Vitro no son los 10 millones de euros que la salvarían de la quiebra si no el deseo de los empresarios de mantener la actividad. «Para que haya una voluntad de continuar debe quererlo quien la dirige», afirmó.
A la misma hora otro centenar de trabajadores pasaba de cortar el acceso a Camponaraya, donde se encuentran las oficinas de Vitro, a bloquear la glorieta central del barrio de Cuatrovientos.
Un día después de que los trabajadores explotaran y bloquearan la salida de los delegados empresarias de la última reunión con el comité de empresa, los sindicatos insistieron en asamblea que la empresa cuenta con al menos un millón de euros de liquidez y reclamarán el pago de la media nómina de mayo que les adeuda, además del sueldo y la nómina de julio, en vista de que la plantilla ha seguido trabajando después del anuncio del ERE de extinción para resolver los pedidos pendientes.
El diálogo con la empresa está roto. «Mientras no nos paguen los salarios, no va a haber más negociaciones y vamos a seguir insistiendo con la Junta para ver si puede llegar la inyección de dinero», explicó el presidente del comité de La Rozada, Miguel Acebo, minutos antes del comienzo de la marcha.
A caminar no se apuntó toda la plantilla, pero algunos trabajadores acudieron con familiares. Otros, se llevaron sus mascotas, como Marta Martínez, que vive en Magaz de Abajo y se llevó a su perra chou chou Nuca, vestida, a pesar del calor que empezaba a abrasar la carretera, con una camiseta igual de verde que la de su dueña.
Otros trabajadores como Francisco García, de 37 años y residente en Bembibre, recordaban que si no ha acabado en la mina ha sido por empresas como Vitro. Ayer, sin embargo, estaba haciendo lo mismo que los mineros, caminando a pleno sol por una carretera para defender su puesto de trabajo.
La marcha, eso sí, fue ruidosa. Estrepitosa al llegar a la calle principal de Toral. Y un estallido a las puertas del Ayuntamiento, donde los manifestantes colgaron una pancarta y fueron recibidos por el alcalde. Fernández reconoció que los trabajadores están sondeando la posibilidad de crear una cooperativa, en vista de que la empresa tiene pedidos, pero chocan con el problema de la deuda que arrastra.
Villanueva y el aval
Fernández se desplazó por la tarde a Valladolid para presenciar el Pleno de las Cortes, junto su homólogo de Camponaraya, Fernando López Rellán y al portavoz socialista en Ponferrada, Samuel Folgueral. Los socialistas reprocharon a la Junta su negativa a avalar a Vitro, a pesar de que la empresa contaba con cinco entidades bancarias dispuestas a aportar el crédito si contaba con el aval. Villanueva se lamentó entonces por facilitar al PSOE «información reservada» con la que estarían haciendo «un uso incierto de la realidad». Y tras señalar a los empresarios, aseguró que «el problema de esta empresa no son 10 millones de euros, es la caída del mercado del sector de la construcción y que no ha sabido diversificarse». El PSOE propuso financiar a Vitro con fondos de la Agencia de Desarrollo, que el año pasado contó con un excedente de 50 millones, pero Villanueva insistió en que la Junta ya ha aportado 4,6 millones y no puede prestar dinero «sin ningún tipo de garantías» a una empresa «en concurso de acreedores» y sin patrimonio en la comunidad. Y negó al portavoz socialista su acceso al despacho por «contravenir la reserva» y «no decir la verdad».
«Hemos salido muy decepcionados»., reconoció Pedro Fernández, acusando a Villanueva de «lavarse las manos». En la misma línea se expresó Folgueral. ««Villanueva tira la toalla definitivamente en el asunto de Vitro y con ella deja abandonadas a más de cuatrocientas familias, como ha venido ocurriendo en el sector industrial del Bierzo».