ATAQUE AL PULMÓN VERDE DE PONFERRADA. EL BALANCE DEL INCENDIO
El Pajariel salva su fachada urbana, pero el fuego arrasa su bosque más frondoso
Las llamas devoraron un centenar de hectáreas de la ladera sur y comenzaron en el sifón del canal.

Pinos y cedros reforestados, viñas, monte bajo, eucaliptos y encinas autóctonas fueron pasto de las llamas en el incendio de El Pajariel. El lado sur del monte, del pulmón verde del municipio de Ponferrada, perdió ayer un centenar de hectáreas arboladas como consecuencia de la mano intencionada de un incendiario. El fuego comenzó en la zona del reguerón de Valdenamilla de Toral de Merayo, donde se ubica el sifón del canal de Cornatel. Así lo confirmaron ayer tanto el pedáneo, Camilo Merayo, como el sargente de guardia de los bomberos de Ponferrada, que fueron los primeros en llegar a la zona en llamas.
Visto desde Ponferrada, El Pajariel continuaba ayer mostrando su lado más verde. Las llamas sólo afectaron a la ladera Sur, a pesar de que desde algunos puntos del municipio el lunes por la noche se veía claramente la intensidad de las llamas. La Junta consideraba aún activo ayer el incendio, tras rebajar su nivel al cero.
La central del servicio de emergencias del 112 recibió en poco muy poco tiempo casi un centenar de llamadas para alertar del fuego, que se extendió rápidamente avivado por el viento y porque el valle actúo como una chimenea, según explicaron los bomberos y el pedáneo, Camilo Merayo, quien comentó que las llamas «se propagaron como la gasolina». En poco tiempo, el fuego llegó hasta el monte de la pedanía de San Lorenzo y se quedó a poco menos de 300 metros de las casas de esta localidad ponferradina.
Seis agentes medioambientales, tres autobombas, seis cuadrillas de tierra, un técnico y dos bulldozers trabajaron intensamente mano a mano con los bomberos de Ponferrada hasta la una y media de la madrugada cuando el fuego comenzó a estar controlado. Con ellos, una veintena de voluntarios de Toral de Merayo que se colgaron las mochilas antiincendios y atajaron las llamas desde la parte más baja. Así lo precisaron tanto el pedáneo como el edil de Protección Civil de Ponferrada, Tino Morán, quien valoró muy positivamente la actuación de los vecinos. Aunque a primera hora de la noche se pensó que sería necesaria la intervención de los militares de la UME, finalmente no fue preciso.
Los vecinos soltaban improperios ayer en El Pajariel. Muchos se acercaron al monte, andando, en bici, en moto o en coche para comprobar el daño causado por el fuego nocturno e intencionado. No podían más que lamentar cómo habían quedado sus árboles abrasados . «Es más de lo que pensaba. ¡Qué triste Dios mío!», lamentó Raúl García, un joven de Toral de Merayo que durante la noche participó en las tareas de extinción.
El Bierzo
«Sabía bien lo que hacía, aprovechó la caída de la luz y el viento que se levantaba»
redaccion.ponferrada