Diario de León

El cierre de los túneles de La Barosa atasca la N-536 con problemas de tráfico

Los percances entre camiones se repiten y la zona vuelve a clamar por la A-76.

La imagen muestra las colas al inicio justo del desvío de la N-120 en La Barosa en dirección al lago de Carucedo este fin de semana.

La imagen muestra las colas al inicio justo del desvío de la N-120 en La Barosa en dirección al lago de Carucedo este fin de semana.

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M. Félix | Ponferrada
Ponferrada

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La decisión del Ministerio de Fomento de cerrar al menos dos semanas la N-120 (Ponferrada-Orense) por grietas en los túneles de La Barosa y desviar el tráfico por la N-536 (Ponferrada-Carucedo-Puente de Domingo Flórez) ha puesto de manifiesto más que nunca la necesidad de construir la tantas veces reivindicada autovía A-76. Los problemas de tráfico se suceden todos los días y el embudo natural que crea la estrechez de la carretera ha elevado la peligrosidad de la circulación. En esta zona confluye con los camiones de la pizarra la gran mayoría del tráfico pesado diario que tiene que moverse por el valle del Sil hacia Valdeorras y la comarca lucense de Lemos. Tanto los que van en esa dirección, como los que proceden de Galicia hacia el Bierzo.

A todo ello se unen los vehículos particulares, que tras verse obligados a dejar en La Barosa y en el Barco de Valdeorras la N-120, entran en una carretera como la N-536 a la que no se le ha modificado el trazado original de sus curvas desde que fue proyectada en el siglo XIX. En concreto los historiadores destacan que fue trazada en la década de 1850 y citan una Real Orden de 12 de diciembre de 1852 que ordena su construcción.

Ahora mismo, especialmente problemático para el tráfico rodado es el tramo del vial en las curvas que conforman la pendiente situada entre el final de la recta de Carucedo y el pantano de Peñarrubia. Aquí, —conocidas por los lugareños como las curvas del Cachapelo— según cuentan desde las asociaciones de transportistas del Bierzo, alcaldes y usuarios consultados, todos los días hay problemas al cruzarse camiones de gran tonelaje y autobuses.

Se han dado casos en los que incluso la pendiente y la dificultad de las curvas han ocasionado la rotura de la caja de cambios de camiones. También de ruedas y golpes de los retrovisores entre vehículos que apenas disponen de ancho y trzado de curva para poder transitar. Hay igualmente temor a la llegada de las lluvias y a que esta calzada se convierta en una pista deslizante por la gran acumulación de aceites y manchas de gasoil.

Los trabajadores de la pizarra que salen de la capital berciana rumbo a las canteras tienen que emplear ahora casi media hora más para llegar a las canteras. Y lo mismo para regresar a casa. El motivo no es otro que los atascos del citado embudo creado en la vieja carretera. En horas puntas confluyen los autobuses, furgonetas y todoterrenos del transporte de obreros con los «novatos» que se han visto obligados a tomar por primera vez una N-536 más estrecha, en donde, en la mayoría del trazado, no existe ni arcén. Por su puesto, adelantar en estas zonas es misión imposible, puesto que al peligro se une el hecho de que muchos optar por circular casi por el medio de la calzada.

Aunque Fomento propone desviar el tráfico pesado por la autovía del Noroeste (A-6) hasta Lugo y luego enfilar hacia Monforte, lo cierto es que los usuarios siguen utilizando el trazado por Puente de Domingo Flórez y Valdeorras. Lo hacen por necesidad y especialmente para evitarse el gran rodeo de optar por el norte de la provincia de Lugo. Pero, ese no es el principal problema que aducen los afectados. Estos advierten del aumento de manera exponencial del riesgo de accidentes y la seguridad.

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