Conducir a Orense se pone cuesta arriba
Las comunicaciones a Valdeorras se resienten con el túnel de la N-120 cerrado hace un mes y sin obras . Aumentan los accidentes en el desvío por la peligrosa N-536, saturada de tráfico y con pendientes del 12% .

Una fisura en la estructura de la entrada del túnel de La Barosa mantiene cortada la N-120 desde el 25 de septiembre.
El pasado viernes a las nueve y media de la noche, un turismo volcó en la N-536 a su paso por Salas de la Ribera (Puente Domingo Flórez). El vehículo quedó con las ruedas al aire, para espanto de los vecinos del pueblo y de los conductores que circulaban hacia Galicia y hacia Ponferrada, pero afortunadamente, su conductor salió mejor parado de lo que parecía. Unas horas después, en la madrugada del sábado, un camión hacía la tijera, en el argot de los chóferes, y quedaba atravesado en el cruce de la misma carretera con el acceso a la cantera de Catisa, en el municipio de Carucedo.
Unos días atrás, otro camión cargado de hierros y enfrentado a la temible pendiente del 12 por ciento que recibe al conductor que se desvía de la N-120 en La Barosa, tenía que pedir ayuda a la Guardia Civil de Tráfico, Los agentes no tuvieron más remedio que cortar la circulación mientras el transporte subía la cuesta, en previsión de la carga pudiera caerse.
Es el día a día, desde hace un mes, de quienes circulan entre Ponferrada y Orense por la N-120 y a la altura de l túnel de La Barosa, cerrado por la aparición de una fisura en una de las estructuras de sujección del terreno, tienen que desviarse por la estrecha y sinuosa N-536, sin apenas margen para adelanta y con pendientes del 12 por ciento en su primer tramo, compartiendo calzada con los camiones y los transportes de los trabajadores de la pizarra, con transportes especiales que sufren en las curvas o con camiones que ralentizan la circulación hasta el aburrimiento. En localidades como Puente Domingo Flórez, además, cruzar la avenida de Orense para ir de la consulta del médico a la farmacia se puede convertir en una odisea, según relataba ayer su alcalde, Julio Arias, que está retrasando además el arreglo de una zona de aparcamiento para no entorpecer más el intenso tráfico en un tramo del vial donde se proyecta una pasarela peatonal sobre el río y un ensanchamiento de la curva.
Arias, que ha hablado con los transportistas de la zona, también se hace eco de otros de los problemas que está generando el corte del túnel y la demora en las obras de reparación. «Los camioneros tardan más por el desvío y a veces superan las horas al volante y no encuentran donde parar o lo hacen en lugares extraños porque el tacógrafo lo marca», contaba ayer.
En la gasolinera de La Barosa, la situación es diferente. Desde que está cortada la N-120, muchos conductores optan por viales alternativos al tramo en pendiente de la N-536 y cada vez se detienen menos coches a repostar, menos conductores a comer en el restaurante. «Ayer sólo servimos tres comidas», cuenta Rosi al otro lado de la barra mientras Marivi, que se encarga del surtidor de gasolina mata el tiempo mientras espera a que pare algún conductor.
La cuesta de La Barosa por la N-536 les da miedo a las dos. Rosi suele circular por ella cuando va a ver a su familia a San Pedro de Trones. «Esa cuesta es terrible. Los de la pizarra van como locos y te los encuentras en una curva. A mí casi me tira un camión de la carretera el otro día. Y ya temo a las heladas».
Algunos conductores gallegos están probando a circular por caminos vecinales. Pero eso no les libra de los accidentes. Santo Tirso ha sido el escenario de dos accidentes. Y el barquense David Barrio se salía de la OU-80 el pasado martes y chocaba con un talud. Resultado: su madre de 75 años herida leve. Por no soportar la cola que forman los camiones.