Diario de León

CRIMEN MACABRO EN BEMBIBRE. LOS ENTORNOS DE LA VÍCTIMA Y DEL AGRESOR

«Lo de mi hermana es más que un asesinato, se ensañó y 15 años de cárcel son un regalito»

La familia de la mujer descuartizada se persona en el caso y lamenta que sólo lo consideren homicidio.

Luisa Jiménez Chacón muestra la foto de su hermana.

Luisa Jiménez Chacón muestra la foto de su hermana.

Carlos Fidalgo
Ponferrada

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«Es más que un asesinato. ¿Cómo pueden decir que no se ha ensañado si la ha descuartizado y la ha metido en unas maletas? Quince años de cárcel son un regalito». Así se expresaba ayer la hermana de Rosa del Mar Jiménez Chacón, la mujer de 42 años acuchillada y descuartizada por su compañero sentimental en Bembibre, poco antes de presentarse en el juzgado de Violencia de Género de Ponferrada junto a su abogada para personarse como acusación particular. Luisa Jiménez Chacón, que reside en Castropodame con su pareja y sus hijos, no entiende cómo el juez ha decretado prisión por homicidio y no por asesinato para Manuel dos Anjos, portugués de 53 años, e insiste en acusar al hombre que mató a su hermana en un chamizo del antiguo cargadero de carbón de la carretera de Viloria de maltratarla piscológica y físicamente y de intentar aislarla de su familia.

La hermana y los sobrinos de Rosa del Mar dudaban ayer de la confesión de Manuel dos Anjos, en prisión comunicada y sin fianza en la cárcel de Mansilla de las Mulas después de que el juez decretara su ingreso en el centro penitenciario como autor de un posible delito de homicidio, al entender que no ha habido premeditación ni alevosía y que el supuesto homicida tampoco se ensañó con el cuerpo porque el descuartizamiento sólo pretendía ocultar el crimen. La familia de la víctima está convencida de que Manuel dos Anjos, que modificó su primera declaración policial para reconocer que Rosa del Mar nunca le atacó con un cuchillo, está tratando de evitar que le juzguen por asesinato y trató de que nadie preguntara por ella, después de matarla, asegurando a los indigentes que viven cerca de la infravivienda donde la mató que se iba a Málaga, donde viven algunos de sus familiares

Luisa Jiménez y sus hijos insistía ayer en Castropodame en que le habían pedido a su hermana en muchas ocasiones que dejara a su pareja y que denunciarla los malos tratos que supuestamente sufría. «Discutían constantemente. Él era muy posesivo y no la dejaba ni salir de allí. La tenía aislada y no la dejaba ir ni al médico ni a nada», aseguraban ayer Luisa y sus dos hijos. «Pero no nos imaginábamos esto», añadían.

Los indigentes que vivían cerca de la pareja en la carretera de Viloria les han contado que la música estuvo sonando muy alta al anochecer en el chamizo del cargadero, una infravivienda con un agujero en el tejado tapado con una alfombra y las ventanas cubiertas de tablones. «A Justo le daba todas las noches un plato caliente para cenar y el hombre estuvo llamándola ese día ¡Rosita!, ¡Rosita!, pero nada, la música seguía sonando a todo lo alto», aseguraban los familiares de la víctima.

Luisa, sin medios para contratar un abogado ha recurrido al turno de oficio para disponer de asistencia legal. Su letrada, Emilia Esteban, recalcó que tratará de demostrar que la muerte de Rosa del Mar Jiménez ha sido un asesinato, con lo que Manuel dos Anjos podría enfrentarse a una pena de hasta 20 años, y que además se ha producido un ensañamiento. Los restos de la víctima continúan en dependencias forenses tras la autopsia.

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