Asprona renuncia a gestionar el centro de grandes discapacitados de Fabero
El proyecto para dar utilidad al centro de grandes discapacitados de Fabero a través de Asprona no ha fraguado. Este colectivo social de atención a personas con discapacidad intelectual ha desestimado hacerse cargo de un edificio en el que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero —con la entonces secretaria de Estado de Servicios Sociales, la faberense Amparo Valcarce, como principal impulsora— invirtió más de cuatro millones de euros al margen de la planificación de la Junta de Castilla y León. Irregularidad que ha provocado que lleve más de cuatro años cerrado. Los motivos del rechazo de Asprona son puramente económicos, según expresó el gerente en León, José Blanco.
«Asprona no puede hacerse cargo del centro porque no lo puede hacer viable y podríamos, incluso, endeudarnos. Nosotros nunca dimos por hecho que íbamos a gestionarlo, sino que lo supeditamos a la realización de un estudio de viabilidad. Una vez hecho, hemos visto que no es posible, porque nuestro objetivo ahora es la sostenibilidad de los centros que tenemos», expresó Blanco, explicando que nada garantiza que vayan a poder contar con el número de usuarios necesario para cubrir las 75 plazas que ofrece un inmueble cuya gestión se adjudicó, en primer término y por cinco años, a Cáritas, aunque sin la existencia de ningún concierto, por lo que tampoco ellos pueden hacerse cargo.
La intención de Asprona —así se lo trasladó a la consejera de Familia y e Igualdad de Oportunidades, Milagros Marcos— era concentran en Fabero a todos los discapacitados mentales de edad avanzada de Castilla y León, así como a los progenitores —también mayores— que les han atendido durante toda su vida y no quieran distanciarse de ellos. «Es un centro muy grande, que necesita mucho personal y supone mucho gasto corriente, además dista mucho del resto de centros y allí no es viable, por los traslados, porque no sacaríamos usuarios y por otros muchos motivos», apuntó el gerente provincial de Asprona, explicando que es la familia la que decide en que centro quiere ingresar al usuario. Y suele hacer siguiendo criterios de proximidad.
La Federación de Entidades de Familias de Personas con Discapacidad Intelectual (Feaps) de Castilla y León ya ha traslado la decisión a la Administración autonómica, desde donde hasta el momento han eludido hacer ningún tipo de declaración. No obstante, el compromiso de la consejera de Familia sigue siendo el de encontrar una salida al centro, al igual que Cáritas trabaja en la misma dirección.
«A nosotros nadie nos ha comunicado todavía que Asprona haya desestimado hacerse cargo, pero de ser así, continuaremos empeñados en darle una solución», aseguró el delegado episcopal de Cáritas Diocesana de Astorga, Anselmo González, afirmando entender la postura de Asprona. «No se puede abrir un centro que sea pan para hoy y hambre para mañana. No se pueden crear expectativas que luego no puedan alcanzarse», consideró.