Las once mineras de San Andrés
La pedanía perteneciente a Torre del Bierzo homenajeó ayer a las mujeres que realizaron labores de exterior en las explotaciones de carbón del Bierzo Alto.

Las mujeres que en su día trabajaron en la mina se hicieron ayer, en San Andrés de las Puentes, la foto familiar de homenaje.
En víspera de la celebración de Santa Bárbara y en un año en el que la minería en España parece vivir su máxima agonía, San Andrés de las Puentes decidía ayer homenajear a las once mujeres mineras del pueblo que, según los promotores, se dedicaron «a realizar trabajos de hombres, porque toda la ayuda era necesaria en sus casas.
El homenaje organizado por la Junta Vecinal se celebró en la iglesia parroquial y fue el alcalde pedáneo, José Luis de la Torre, el que recordó que las mujeres mineras realizaban habitualmente trabajos de exterior. Separaban la pizarra del carbón, cargaban los camiones a pala, descargaban los camiones de madera a los vagones para introducirla en la mina «y tantas otras labores desde las ocho de la mañana hasta las cinco o las seis de la tarde». Y además tenían que ayudar a sus padres, «y ahora a muchas de ellas les toca ayudar a sus hijos con lo que ha traído la crisis».
Luisa, Rosario, Rosa, Asunción, Fabra, Valentina, Encarnación, Luce, Milagros, Alicia, Marcelina, Persi y Tina son los nombres mineros que ayer se recordaron en San Andrés. Diez de ellas estuvieron presentes y recibieron el cariño de sus gentes, a las que regalaron con alguna anécdota especial en su vida en la mina. Valentina recordaba bromeando «cómo era la más valientina de todas» y le tocó más de una vez tirar de la mula que arrastraba los vagones para descargarlos y cargar después los camiones. Alicia señalaba que una vez convertida en una maestra en el manejo de la pala, «una de las nuevas, como aprendiza me dio un golpe en un dedo y al llegar el capataz le dijo que es que yo no sabía trabajar y me había accidentado».
Recuerdan su trabajo en la mina en los años cincuenta, con un salario de 7 pesetas al mes , «aunque haciendo horas había meses que podías cobrar casi 9 y eso era un buen jornal para ayudar en la casa», recordaba otra de las homenajeadas. Curiosamente, una vida dura de trabajo de la que sin embargo sólo señalaban buenos momentos. «El compañerismo entre las trabajadoras de la mina era muy bueno», señalaban todas ellas, aunque Marcelina puntualizaba: «Recuerdo un día que al ir a trabajar me caí y el almuerzo se me fue al río. Mis compañeras dijeron que no me preocupara que compartirían el suyo y así fue». Marcelina trabajó en Minex durante cinco años, y señalaba «la suerte que tuve al entrar a trabajar» y no se refería sólo a tener trabajo en una época en la que se necesitaba aportar a la casa todo lo posible: «Empecé poco antes de Navidad y pensé que iba a envidiar a mis compañeras porque les daban un aguinaldo de 25 pesetas que yo no recibiría porque llevaba poco trabajando, pero me lo dieron, 15 pesetas en mi caso y me compré un jersey azul que recordaré toda la vida».
Agradeciendo el homenaje bromeaban con «la mujer trabajadora y el estrés que ahora se vive». Y recordaban que su agenda también era muy apretada y no estaba libre de «citas». «Salíamos a trabajar cuando aún estaban las estrellas en el cielo y cuando volvíamos ya nos esperando una azada para cavar, un hocín, la piedra de fregar el suelo», cuentan estas mujeres, historia de la minería berciana.