Antonio Ovalle enciende Prada
El precursor de Templum Libri recibió la Castaña de Oro de Prada A Tope.

José Luis Prada entregó a Antonio Ovalle la Castaña de Oro, premio que reconoce la donación de su tesoro literario.
Fue su segundo homenaje en sólo cuatro días. El bibliófilo Antonio Ovalle, artífice de la exposición que ha convertido el Castillo de los Templarios en la fortaleza de los libros, recibió ayer de manos del empresario bodeguero José Luis Prada, el Premio Castaña de Oro que entrega la Fundación que él mismo preside. Lo hizo en su propia tierra, Arganza. Y a sus paisanos de San Juan de la Mata, a los mineros, como su padre; a los transportistas y tratantes, como sus abuelos; a las mujeres bercianas que saben mucho de todo, como su madre; a los niños que, como él, con tan sólo ocho años, se fueron a seminarios, internos. Como él y como su amigo Vicente Fernández (Tito), el historiador —allí presente—, a quien dedicó unas cariñosas palabras.
Fueron muchas las personalidades que acompañaron a Ovalle y a Prada. Del mundo de la cultura, de la política, del periodismo, de la sociedad. De cerca y también de lejos, porque desde la distancia envió Luis del Olmo un mensaje de gratificación a un hombre que como explicó el locutor radiofónico «ama a su tierra con un amor que está escrito. Y ese siempre dura».
Además de recibir la Castaña de Oro que reconoce la donación desinteresada de 600 libros, sobre todo facsímiles, al Ayuntamiento de Ponferrada para la creación de Templum Libri y de la Biblioteca Templaria; Ovalle fue el encargado de pulsar el interruptor que marcó, como cada año, el inicio de la Navidad en el Bierzo. Se encendió el Palacio de Canedo, se encendieron las botellas de Xamprada que forman el árbol navideño más insólito de cuantos conoce esta tierra. Se encendió la llama de la esperanza que el propio Prada, en su discurso, no quiso dejar morir aún en tiempos difíciles. La receta del creador de Prada A Tope no es otra más que el trabajo. «Lo que hace falta es trabajo, esfuerzo, lucha y perseveración. Lo demás con caralladas», expresó.
Es precisamente la perseverancia uno de los rasgos atribuibles a Antonio Ovalle, que con años y esfuerzo ha conseguido una colección única en el mundo que el próximo mes de enero se verá aumentada con una docena de ejemplares más. Entre ellos, el Libro de Ajedrez de Alfonso X El Sabio, que ayer estuvo expuesto en el Palacio de Canedo.
El pintor José Carralero, el director de los museos de Ponferrada, Javier García Bueso; el diputado José Antonio Velasco; el rector de La Encina, Antolín de Cela; los alcaldes de Ponferrada y Arganza, el escritor Fermín López Costero y Javier Pérez de Andrés fueron tan sólo algunos de los asistentes al acto.