Pajariel apela a la voluntad urbanística del Ayuntamiento
La dirección afirma que no se pretende ampliar sino modernizar la planta cárnica.

Marqués en la inauguración de la planta de Bembibre en el 2007.
El presidente de Embutidos Pajariel, Miguel Ángel Marqués, terció ayer directamente en el cruce de declaraciones sobre el encaje urbanístico de la planta que la compañía mantiene en Ponferrada en las faldas del monte. El primer ejecutivo del grupo cárnico señaló en primer lugar que lo único que se reclama al consistorio es que mantenga la calificación del suelo como de «uso industrial» y no como «fuera de ordenación» como recoge el PGOU vigente. Aunque Marqués admitió que el TSJ ha dado la razón al Ayuntamiento en el recurso que la empresa planteó para variar esa catalogación, también añadió que está en manos de la «voluntad» política del equipo de gobierno del PP disolver cualquier atisbo de obstáculo para el mantenimiento del empleo y la producción en dicha factoría. «El Ayuntamiento puede en cualquier momento modificar el plan de urbanismo porque es de su entera competencia, como ha hecho en otros casos», adujo.
De hecho «Pajariel» sostiene que en ningún caso lo que se proyecta es una ampliación física de las instalaciones. «Simplemente se pretende modernizar y actualizar las ya existentes», remarcó el presidente del consejo de administración.
Esa iniciativa permitirá completar el proceso de expansión internacional que ya se desarrolla desde hace cuatro años desde sus nuevas fábricas en Bembibre. La planta de Ponferrada está dedicada en su mayor parte a la producción de productos de larga elaboración, principalmente cecina; de la cual se elaboran unos 500.000 kilos anuales, que están presentes en países como Francia, Italia o Rusia. «Pero sin su renovación no se puede comercializar en las grandes cadenas europeas, en algunas de las cuales Pajariel ya está presente con los elaborados de Bembibre», explicó Marqués.
En aras de mantener las puertas abiertas del diálogo y la negociación con el Ayuntamiento de Ponferrada, y con un enfoque de corte mucho más político, el propio presidente del grupo emplazó al alcalde, Carlos López Riesco, a moderar sus discurso público. El regidor declaró el martes que no aceptaría ningún «chantaje» con el sensible tema del empleo como moneda de cambio.
«Pediríamos al señor alcalde, que evite los insultos y descalificaciones en las que no estamos dispuestos a entrar, y aborde un tema tan importante con objetividad, transparencia y sinceridad, buscando siempre el bien de su ciudad», declaró Miguel Márqués a este periódico.