Diario de León

La Policía investigó dos casos de acoso escolar en el 2012 y ya trabaja en otro

Imagen general de la comisaría de la Policía Nacional.

Imagen general de la comisaría de la Policía Nacional.

Publicado por
E. Estévez | Ponferrada
Ponferrada

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La Policía Nacional de Ponferrada investigó, durante el pasado 2012, dos denuncias por acoso escolar en el municipio, y ya investiga un nuevo caso en lo que va de año. Así lo confirmó a este diario el inspector jefe, Manuel Nuñez, quien resaltó que el acoso escolar, también denominado bullying, se trata de un «fenómeno muy oculto», ya que se calcula que «sólo un 1 % de los casos es denunciado» por los menores o sus familias. «La mayor parte permanecen en el anonimato», se lamentó Nuñez. Según el inspector jefe, esto es debido al silencio por parte de los menores y a que los padres realmente no tienen una conciencia clara de la gravedad que pueden suponer un caso de acoso escolar. Por ese motivo, la Policía Nacional, en colaboración con la Asociación de Padres del insituto Gil y Carrasco, impartió el pasado jueves una charla informativa con el objeto de sensibilizar a padres y alumnos. «El chantaje es uno de los tipos de bullying más frecuente, pero es una mezcla de todo. Agresiones físicas, intimidaciones y coacciones», explicó el inspector jefe. El perfil de niños acosados en el colegio suele ser el de «menores débiles, con algún tipo de malformación física o poco agraciados», según Nuñez, aunque la tipología de la víctima y el agresor «es muy variada, ya que el acosado percibe una superioridad del matón mayor que la real», finalizó.

Algunos de los indicadores para detectar el acoso escolar son pesadillas o que el menor no quiera acudir al colegio, según la inspectora jefa, Rosario Revuelta. «Hay que hacerles caso al mínimo indicio. Lo peligroso es que los padres crean que son cosas de niños», apostilló Revuelta, señalando que, si el niño no lo cuenta, este problema es muy díficil de detectar por las familias y el profesorado. «Lo saben los compañeros, pero por miedo a represalias no lo cuentan y para cuando se detecta el caso, ya hay secuelas psicológicas», asintió.

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