El comité cree que el ERE apuntala el futuro de Cosmos pero pide condiciones
Considera que las indemnizaciones deben de ser más altas pero evita dar cifras.

La planta de Cosmos de Toral de los Vados, en la imagen, perderá 30 operarios propios pero recibirá 22 de Oural.
Veinticuatro horas después de la reunión mantenida con la dirección y tras haber escuchado la versión de la empresa, el comité de la cementera de Cosmos (Toral de los Vados) quiso matizar ayer que ni las condiciones económicas que se ofrece a los despedidos son tan buenas como pinta la compañía, ni existe voluntariedad alguna de parte de un grupo de trabajadores para aceptar el ERE extintivo. Lo que sí corroboró el presidente del comité, Daniel López Carro, es que el ajuste —que en nada afecta al funcionamiento de la fábrica de Toral— apuntala el futuro de la cementera, al menos para los próximos dos años.
López Carro detalló que las cifras de indemnización por despido puestas sobre la mesa por la dirección de la factoría de clínker, si bien mejoran lo que propone como mínimo la reforma laboral, lo hacen «vagamente» y —explicó sin querer dar cifras— «distan bastante de la propuesta que nosotros consideraríamos aceptable teniendo en cuenta el tipo de industria de la que hablamos y lo que se está dando de media en el sector».
En cuanto que los 30 trabajadores afectados se han acogido al ERE de forma voluntaria —según pudo recoger el jueves este periódico en fuentes empresariales—, el comité lo niega y su presidente aseguró que «no hay ninguna lista de gente voluntaria que se haya adscrito a día de hoy al expediente». «La voluntariedad en un ERE no existe o queda en entredicho, porque si fuera voluntario nadie se apuntaría», consideró.
Él mismo adelantó que aunque la documentación entregada por la empresa no incluye un listado nominativo —con los nombres de los 30 despedidos— sí contempla una lista de los puestos en los que estaría englobada la gente, atendiendo al grupo de cotización. Los afectados son, eso sí, los operarios más cercanos a la edad de jubilación porque «con unas indemnizaciones aceptables, es más fácil que esa gente abandone la empresa. Sería menos traumático», afirmó López Carro.
Con el ajuste la empresa garantiza la viabilidad de la planta de Toral y aunque el comité confía en ello, se mantiene cauto. «Está claro que la situación es favorable para nosotros, pero no hay nada seguro. Todo dependen de cómo evolucione el mercado», afirmó el sindicalista.