El ponferradino Aníbal Fernández, vicepresidente de los abogados de la comunidad

El abogado ponferradino Aníbal Fernández (derecha) en un acto del colegio de Ponferrada.
El abogado ponferradino Aníbal Fernández es oficialmente el nuevo número tres del Consejo de la Abogacía de Castilla y León. Este órgano, que preside Fernando García-Delgado, ha renovado la composición de sus dirección permanente tras los últimos cambios registrados en los colegios profesionales de Zamora, Salamanca y Palencia.
En los últimos plenos del Consejo, celebrados en Burgos y Zamora, tomaron posesión de sus cargos el decano de Segovia como nuevo vicepresidente primero y el letrado berciano Aníbal Fernández como vicepresidente segundo, así como los nuevos decanos. En Zamora tomó posesión como vicepresidente primero el decano del Colegio de Abogados de Segovia, Julio Sanz Orejudo, en sustitución de Ignacio Esbec, que abandonó recientemente el decanato zamorano.
El nuevo vicepresidente segundo del Cracyl, Aníbal Fernández, ocupa la vacante dejada por el recién relevado decano de Palencia, Daniel Ibáñez. Aníbal Fernández además de ejercer su actividad profesional en la capital berciana ha llevado durante mucho tiempo la representación de la delegación del Colegio de Abogados de León en la comarca, hasta su relevo el año pasado por Ángel Suárez. Ánibal Fernández también se destaca por su activismo social al frente o como integrante de diversas plataformas que auspician el desarrollo de la comarca.
Se mantienen como miembros de la permanente del Consejo, como tesorero el burgalés Arturo Almansa y como secretario el vallisoletano Antonio García-Quintana, bajo la presidencia del salmantino Fernando García-Delgado. El nuevo organigrama del Consejo lo completa el salmantino Víctor Maíllo, como consejero no decano, en sustitución de César Tocino.
El Consejo de la Abogacía de Castilla y León se compone de un total de 17 miembros que se dividen en consejeros decanos y no decanos. Así, los nueve máximos representantes de los colegios la región tienen presencia por su cargo, a los que se añaden otros siete consejeros no decanos, que tienen la potestad de nombrar los colegios.