Los pozos para enterrar CO2 en Hontomín estarán acabados este año
Se trata de una de las partes clave del proyecto para almacenar CO2 licuado y reducir su impacto en la atmósfera, que desarrolla en España la CIUDEN
Los dos pozos de 1.600 metros cuadrados de profundidad para realizar las pruebas para el almacenamiento de CO2 en el subsuelo en Hontomín (Burgos) estarán listos antes de que acabe este año, ha informado en rueda de prensa el director del proyecto, Carlos de Dios González.
Se trata de una de las partes clave del proyecto para almacenar CO2 licuado y reducir su impacto en la atmósfera, que desarrolla en España la Ciudad de la Energía (CIUDEN), una organización sin ánimo de lucro dependiente del Ministerio de Industria y Energía.
González ha explicado que el proyecto contará con dos pozos, uno para almacenaje y otro para su monitorización, dado que se trata de un proyecto experimental.
En este momento, ya se ha iniciado la excavación de uno de ellos, en el que se ha profundizado hasta los 120 metros, con métodos convencionales de percusión.
A partir de los 150 metros comenzará a utilizarse material especial para pozos de gran profundidad, dado que el pozo tendrá el doble de profundidad de los 800 metros mínimos obligados por ley para el enterramiento de CO2.
El director del CIUDEN, Melchor Ruiz, ha explicado que el objetivo del proyecto, uno de los pocos de este tipo que se está desarrollando en el mundo, en el que llevan varios años trabajando, es determinar si el sistema de inyección de CO2 en el subsuelo a gran profundidad elimina realmente los efectos nocivos del gas en la atmósfera y no origina otros daños en la zona.
Para ello se ha elaborado un estudio muy detallado de todo el entorno de los pozos, de manera que se pueda apreciar cualquier cambio a partir de la inyección del CO2.
Una vez finalizados los pozos a finales de este año, comenzará la inyección de CO2 hasta 20.000 toneladas en el primer año, aunque la capacidad total es de 100.000 toneladas.
Melchor Ruiz ha explicado que es una cantidad bastante reducida, dado que un pozo comercial destinado a albergar el CO2 de una planta térmica, que es el objetivo que se persigue, requeriría la inyección de entre cincuenta y cien millones de toneladas, que es lo que genera una de estas plantas en sus veinte años de vida útil.
El proyecto experimental de almacenamiento ha atravesado algunas dificultades hasta que se ha devuelto a su dimensión inicial, dado que, según Ruiz, con anterioridad se subió el presupuesto desde los 27 millones inicialmente previstos hasta los 73.
En este momento, el presupuesto se ha vuelto a rebajar y se encuentra en treinta millones de inversión, cubierta en un 80 por ciento por fondos europeos, a los que habría que sumar otros nueve millones de operación hasta el año 2015.
Según Ruiz, el anterior director había decidido unilateralmente "engordar" el proyecto e incluir hasta un museo y un aparcamiento de autobuses, lo que obligaba al Gobierno español a un desembolso añadido que era "inasumible" y ponía en riesgo todo el proyecto, que incluye también el sistema para convertir en líquido el CO2 y su transporte hasta el lugar de almacenaje subterráneo.
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