Diario de León

El celador estaba ya en Suiza

El acusado de incendiar Los Ancares, que visitaba a su hija de parto, adelantó su regreso a España al saber que el juez le prohibía salir del país por riesgo de fuga.

Trabajadores de las brigadas de extinción, en Porcarizas el 17 de octubre del 2011.

Trabajadores de las brigadas de extinción, en Porcarizas el 17 de octubre del 2011.

Carlos Fidalgo
Ponferrada

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El celador estaba en Suiza. Y no tenía intención de fugarse porque, de hecho, regresó a España.

Alberto G.G, para quien el fiscal pide cinco años de cárcel como supuesto autor del incendio que en octubre del 2011 calcinó más de trescientas hectáreas en Porcarizas (Villafranca) viajó a Suiza para asistir al parto de su hija sin conocer la resolución del juez a su petición para modificar sus comparecencias en el juzgado y tuvo que adelantar tres días su regreso al conocer que el magistrado que instruye la causa contra él no sólo la obligación de presentarse los días 1 y 15 de cada mes, sino que le prohibía salir del país por riesgo de fuga y le pedía que entregara su pasaporte.

Alberto G.G, decidió volver. Y cambió su billete de avión para presentarse en el juzgado número ocho de Ponferrada el 15 de marzo, en lugar del 18 como pretendía, según fuentes próximas al acusado. Después, dejó pasar el plazo para recurrir.

Desde su detención a los pocos días del incendio, la instrucción de la causa penal abierta para aclarar la autoría de las llamas de Porcarizas ha ido de sobresalto en sobresalto, hasta convertirse en uno de los casos más rocambolescos que han pasado por los juzgados de Ponferrada. Primero fue la detención como presunto autor de las llamas de Alberto G.G, celador de caza de la Reserva de los Ancares que en teoría debería velar por la conservación del monte. Después, el extraño accidente de tráfico que sufrió cuando acudía a entregar su todoterreno y recibir la suspensión de empleo y sueldo, una vez que había pagado una fianza de 10.000 euros para evitar la prisión preventiva. Seis meses después, su reingreso en su puesto tras concluir la suspensión, y el esfuerzo de la Junta de Castilla y León para lograr una orden de alejamiento del monte. A finales del verano, la denuncia de una veraneante por quebrantar el alejamiento y su petición para que el juez la flexibilizara. En otoño, nueva denuncia por supuestas amenazas contra la persona que le denunció por quebrantar el alejamiento y de Ecologistas en Acción por aportar testigos falsos para construirse una coartada. Finalmente, su viaje a Suiza y su regreso precipitado para no convertirse en un prófugo de la Justicia. Y todavía no ha empezado el juicio.

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