Proyecto Hombre reconvierte el centro de Santibáñez en una granja escuela
Servirá a la reinserción laboral y será autofinanciable como alojamiento turístico.

Uno de los pacientes de Proyecto Hombre prepara el terreno en el que se ubicará el huerto ecológico de Santibáñez.
Hace tiempo que Proyecto Hombre decidió reinvertarse para poder mantener sus programas ante la tardía llegada de las aportaciones económicas de la Administración, fundamentalmente la Junta de Castilla y León. Después de verse obligado a prescindir del centro residencial de Santibáñez del Toral (Bembibre) y centralizar en Fuentesnuevas la comunidad terapéutica para reducir los gastos, la Fundación ha decidido buscar nuevas vías de autofinanciación y parece haberlas encontrado precisamente en el centro del Bierzo Alto, que lejos de cerrarse ha sido reconvertido en una granja escuela condebida como un taller de emprendimiento social para los pacientes en fase de reinserción y un proyecto del que sacar recursos mediante la puesta en marcha de un alojamiento rural en el que cualquiera podrá hospedarse para disfrutar en plena naturaleza.
La iniciativa está ya muy avanzada y su apertura depende sólo de la pertinente licencia del Ayuntamiento de Bembibre. El presidente de Proyecto Hombre, Jorge Juan Peña, confía en que en poco más de un mes la granja escuela esté en marcha. De hecho, un grupo de usuarios en tratamiento ha reformado ya parte de las instalaciones y al lugar han llegado los primeros animales, todos cedidos de forma voluntaria y altruista por personas a título particular. Caballos —que se emplearán también para equinoterapia—, pollos o abejas forman parte de una comunidad animal que crecerá con conejos, vacas, pavos y todos aquellos animales que puedan conseguir. Para ello, Proyecto Hombre pide colaboración ante la escasez de fondos propios. Una vez tengan los primeros ejemplares, ellos se encargarán de criar. También se ocuparán del huerto ecológico proyectado.
«Lo que nos interesa es que, a parte de sacar recursos que nos permitan autofinanciarnos, nuestros chicos aprendan a ser emprendedores para que cuanto terminen su tratamiento puedan hacerse autonómos y tengan una rutina de trabajo que la mayoría han perdido durante su fase de recuperación», explicó Peña, reafirmando que no vivirán en la granja escuela, sino que aquello será concebido como una comunidad terapéutica de reinserción a donde acudirán cada día como un trabajador más para atender a los animales, cuidar del invernadero y encargarse del mantenimiento de la casa rural que se ha habilitado en la denominada casa vieja con capacidad para 40 personas.
Será quien alquile las instalaciones para pasar unos días, el que ayudará a financiar el mantenimiento diario de la granja escuela, ya que sus ingresos se sumarán a los que consigan los usuarios de Proyecto Hombre con la venta de los productos. Además, el ahorro en alimentación será considerable, ya que la idea es prescindir lo más posible de los proveedores y conseguir el autoconsumo. Objetivo al que también se dirigirán los terrenos que les han sido cedidos por particulares en Cubillos.