Una alternativa a la nada
«Es nuestra única alternativa, lo poco que había era la minería y lo cierran, qué vas a hacer. Pues buscarte la vida fuera», apunta Ruy, que es hijo de un minero portugués que inmigró hace casi 40 años. «Ahora marcho yo, ahora soy yo el que tengo que buscar el futuro de mi hijo, no queda otra», explica. Con él se irá también su hermano mayor, Roberto, que tendrá que separarse de su mujer y de su niña de 2 años.
Su padre, afectado de silicosis, se retiró tiempo después de dejar la mina y optar por la baja incentivada en lugar de la recolocación, trabajando entonces como peón en el Ayuntamiento de Torre del Bierzo. Tuvo más suerte que el padre de Leandro González, que en su momento también se acogió a la baja incentivada con la «esperanza» de encontrar un nuevo trabajo, una alternativa a la mina que no llegó.
El padre de Julio está retirado con el tercer grado de silicosis, mientras Ceferino perdió al suyo hace ya muchos años por la enfermedad. Y es que él no solo es hijo de minero que «comió» de la mina desde que era un «guaje» sino que también es hijo de madre minera, Rosa Silván, que con sus hermanas trabajaba en una clasificadora.
Los cinco se muestran muy críticos con la aplicación del Plan del Carbón, creen que los fondos se han aprovechado mal y que «se podía haber hecho algo más». «Se tenía que haber pensado en otra forma de crear puestos de trabajo sabiendo que algún día se iba a acabar la minería, se podía haber hecho algo más por aquí para que la gente no se fuera».