Breves
La Junta ve decaer la plaga de la oruga y señala a los propietarios
El técnico medioambiental considera «natural» la epidemia.

Imagen de archivo de la oruga de ‘la lagarta peluda’.
El delegado territorial de la Junta de Castilla y León, Guillermo García anuncio ayer que los efectos de la plaga de la oruga que asola los pinares del Bierzo «van decayendo» y recomendó a los propietarios que no talen los árboles afectados porque la larva de la mariposa que la causa no mata a la planta. «No es recomendable la corta porque el árbol se regenera», afirmó a su llegada a Carucedo para participar en la constitución de la Junta Rectora de Las Médulas.
García aseguró que la responsabilidad de la plaga es de los dueños de fincas. «Su obligación es que sus plagas no pasen a las tierras del vecino», afirmó.
El delegado territorial de la Junta de Castilla y León respondió con un «todos los pinares» cuando se le preguntó por la superficie afectada por la oruga y restó importancia a su acción. La popularmente conocida como largata «forma parte de nuestros ecosistemas y eclosiona como una plaga, pero no mata al árbol porque hace falta otros elementos patógenos, afirmó. Guillermo García reconoció que la plaga de la oruga comenzó en el mes de abril, pero a finales de julio ya no tiene la misma fuerza.
Por otro lado, a Ponferrada acudió el técnico medioambiental Anastasio Cabreros para asesorar a la población de los pueblos afectados. «No hay que alarmarse», aseguró, «la mariposa nocturna ha vivido en este espacio vegetal desde siempre, es algo natural» y, además, «insuficiente» para causar tales daños. Cabreros explicó que las defoliaciones completas de pinar no se producen sólo por los simples ataques de la lagarta , «estos no producen la muerte del arbolado», sino que «hay otro agente externo patógeno que entra y hace más daño todavía».
Al igual que hiciera Guillermo Garcíla, el inspector fitosanitario tampoco descartó el aumento de los propietarios perjudicados, «que según la Ley de Sanidad Vegetal», deberán de encargarse ellos mismos del tratamiento para la recuperación de los pinares.
«A partir de ahora tenemos que evaluar cada caso particular en función de los daños en las masas forestales ya que no siempre es recomendable su aplicación». Los propietarios de los terrenos entre Fresnedo y Villabuena serán quienes decidan llevar a cabo o no el tratamiento, «a veces produce más gastos que el propio rendimiento de los pinares», señaló Cabreros, además, como uno de los motivos de su visita.