Carbominsa proyecta usar el agua de dos minas cerradas para generar electricidad
El proyecto, que afecta a Fabero, Berlanga y Vega, incluye la depuración de las aguas.

Una de las minas abandonadas que será objeto de actuación es el pozo Julia de Fabero.
La Confederación Hidrográfica Miño-Sil ha sacado a información pública el proyecto y el estudio de impacto ambiental para la instalación de una central hidroeléctrica que utilizaría el agua de drenaje de las minas Alicia y Julia, ya abandonadas y ubicadas en los términos municipales de Berlanga, Fabero y Vega de Espinareda para generar electricidad, devolviéndola luego al río Cúa depurada. Se trataría, por lo tanto, de una central depuradora reversible —tal y como recoge el Boletín Oficial del Estado (BOE) en su edición de ayer— que tendría un doble beneficio. Por un lado, el energético y, por otro, el ambiental, ya que daría una solución al agua que anega el interior de estos viejos pozos mineros, cargada de minerales contaminantes (hierro, níquel, manganeso, zinq o sulfatos, entre otros) y la devolvería al caudal del río en un estado óptimo.
El proyecto, que nació hace ya dos años, está siendo promovido por C.D.R. del Río Cúa S.L., propiedad de la empresa Carbominsa, perteneciente al Grupo Viloria, que estima invertir alrededor de 200 millones de euros en la zona para el aprovechamiento de 35 litros de agua por segundo. El borrador presentado para su evaluación ambiental contempla la instalación de un sistema de turbinas de 468 megawatios de potencia que funcionaría en horario diurno y un segundo sistema de bombeo de 588 megawatios que movería el agua durante la noche, así como un salto de 570 metros. Todo el líquido elemento extraído de las minas sería transportado a un primer depósito ubicado en el paraje conocido como la Curva de Fernandín, entre Fabero y Vega de Espinareda, y desde ahí sería llevado a un segundo depósito asentado en terreno de Langre. En su traslado recorrería más de diez kilómetros de tuberías.
Ahora, desde su publicación en el Boletín Oficial del Estado, se abre un plazo de 30 días hábiles para que quienes se consideren afectados por la instalación de esta central hidroeléctrica puedan examinarlo minuciosamente y presentar las alegaciones oportunas.
El alcalde de Fabero, José Ramón Cerezales, mostró ayer el total apoyo del Ayuntamiento que dirige a una iniciativa importante no sólo desde el punto de vista económico, sino —dijo— medioambiental. Cerezales recordó que el río Cúa tiene un PH «altísimo» debido fundamentalmente a la rotura de las antiguas explotaciones mineras que «vierten cuanto menos en tres puntos del río». No obstante, el regidor reconoció que el momento económico no es el más óptimo para pensar en una ejecución inmediata.
También el alcalde de Vega, Santiago Rodríguez, respaldó el proyecto. «Poder aprovechar las aguas de salida de las minas contaminadas en un proyecto hidráulico y a la vez que esas aguas pasen al cauce del río Cúa descontaminadas es muy interesante, además de ser un espaldarazo para la zona», apuntó el socialista.