La ofrenda a la virgen de la encina. Jornada de religiosidad y política
Sancedo pide a la patrona trabajo digno y salario justo para combatir el éxodo
El obispo lanza un alegato para «mover el corazón de los poderosos» contra la guerra.

Una mujer saluda desde su balcón a la Virgen de La Encina, portada por vecinos de Sancedo, Ocero y Cueto en la calle del Paraisín.
La delicada situación sociolaboral de la comarca no pasó ayer desapercibida en la celebración del Día del Bierzo, especialmente en el momento de realizar la tradicional ofrenda ante la Virgen de La Encina. En este protocolario acto al final de la misa mayor, la alcaldesa de Sancedo no se anduvo con circunloquios. Gloria Pérez reivindicó a la patrona de la comarca empleo con sueldos adecuados para evitar que los de esta tierra tengan que buscarse el sustento fuera de ella: «Te pedimos trabajo digno para todos, con un salario justo, que permita vivir sin tener que abandonar nuestra tierra y nuestra familia».
No se olvidó la mandataria municipal de la salud y las necesarias infraestructuras: «Te pedimos salud para todos los bercianos y servicios sanitarios, donde los enfermos encuentren la ayuda necesaria». Aludió a la educación, con la necesidad de centros de enseñanza, donde los niños crezcan, «además de en conocimientos, en el respeto, la tolerancia, responsabilidad y solidaridad, que haga una sociedad del mañana más justa y llena de valores». Solicitó también «una evangelización acorde con los tiempos», respetando a los que creen y piensan diferente, así como la defensa de la familia, para que puedan afrontar las grandes dificultades que se les presentan. Siendo autoridad municipal en representación de todo el Bierzo en esta ofrenda, la alcaldesa de Sancedo se dirigió a La Encina para que «ilumine» a las autoridades, con el propósito de que hagan posibles «los cambios que se precisan en esta tierra».
Gloria Pérez habló de las personas sencillas, nobles, respetuosas y solidarias del Bierzo y citó a sectores económicos necesarios, como el de la minería, del que dijo que cuenta con «un futuro incierto»; la agricultura, que considera «poco valorada»; y la industria maderera, con el temor perpetuo de la lacra de los incendios forestales.
Preocupación y pesimismo La Virgen de La Encina, acompañada por una decena de pendones parroquiales y seis grupos regionales, iba portada en procesión por vecinos de Ocero, Cueto y Sancedo y recibió de ellos en ofrenda los productos de huerta y bosques del municipio, como las preciadas setas. El obispo de Astorga, Camilo Lorenzo —que presidió la misa mayor concelebrada con más de una veintena de sacerdotes—, tras hablar del misterio de la Redención, preguntar a los asistentes si estaban decididos a cultivar la fe y recordar que se están viviendo «unos días de gran pesimismo», hizo un alegato en contra de las guerras. Sin citar la situación en Siria y los movimientos políticos internacionales para una posible intervención bélica, el prelado resaltó que las guerras no pueden arreglar nada y los pobres son siempre los más afectados. Por eso, pidió a La Encina que «mueva los corazones de los poderosos del mundo», dado que, según concluyó, «el hombre no fue creado para las guerras».