Puerta abierta al mercado alemán
La pizarra y la industria de la agroalimentación, los sectores con mayor potencial para la presidenta de la Asociación de Abogados Alemanes en España .

Aníbal Fernández y Catalina Garay en la rueda de prensa celebrada ayer en Ponferrada.
La pizarra y el sector de la agroalimentacion son dos sectores con mercado en Alemania. Así lo manifestó ayer la presidenta de la Asociación de Abogados Alemanes en España, Carolina Garay, en el transcurso de la jornada que se desarrolló en Ponferrada bajo el título ‘Cómo hacer negocios en Alemania sin hablar alemán’.
«Los productos agroalimentarios españoles son muy queridos allí», precisó Garay con motivo del acto organizado por el Club Financiero y Social del Bierzo, a la vez que reconocía que «hay productos como es la pizarra, que, me consta, está atrayendo a inversores extranjeros y que podría buscar otros caminos hacia allá, en vez de que vengan ellos aquí».
Precisamente el diagnóstico del mercado alemán para los productos bercianos, se le antoja fundamental a esta experta en sociedades, ya que los empresarios deben definir «si lo que quieren es ir a vender una cantidad determinada o por el contrario, lo que pretenden es introducirse en el mercado alemán», para lo que a su juicio es fundamental «establecerse con la forma jurídica adecuada».
Con un mercado potencial con el doble de habitantes que España, «todo puede tener futuro» reconoce Catalina Garay, a la vez que describe a los alemanes como «un pueblo que no es muy consumista», por lo que «quien quiera acceder a ese mercado tiene que tener claro un esquema con el dónde voy, a dónde quiero llegar, y luego, nunca tener reparo en llamar a todas las puertas».
Si las puertas del mercado alemán parecen estar abiertas para casi todos los productos —«son muy celosos de sí mismos en sectores tradicionalmente alemanes, como el farmacéutico»—, el mercado laboral no pinta de la misma manera. «Alemania, como primer destino como trabajador no es agradable, especialmente para quienes no dominan el inglés o no han aprobado la primaria en su país de origen», precisó Garay, quien no dudó de calificar a los emigrantes con este perfil como «carne de cañón» al no precisar el país centroeuropeo mano de obra no cualificada.
Sobre el concepto que tienen los empresarios alemanes de los trabajadores españoles, Garay aseguró que «la empresa alemana cuando contrata a un español sabe que va a tener un trabajador a largo plazo, una persona que sí se identifica con la empresa y se diferencia que se proyecta a corto plazo». Asimismo, precisó que se valora la formación en determinados sectores, como el caso de las enfermeras «que están mejor formadas que las alemanas, pese a la barrera de la homologación».