Rita Prada toma las riendas del PSOE de Ponferrada con un mensaje integrador
El sector oficialista logra 105 votos de la militancia frente a los 49 de los críticos.

La nueva ejecutiva socialista de Ponferrada con Rita Prada (en el centro) al frente, ayer tras su elección.
Hacía tiempo que una asamblea socialista no concitaba tanto interés ni reunía a tantos militantes. 105 votos frente a 49 (dos en blanco y uno nulo). Este fue el resultado que ayer dio la victoria a la candidatura del sector oficialista encabezada por la histórica Rita Prada en las elecciones a la Secretaría Local del PSOE de Ponferrada. La misma persona que en el último medio año ha ocupado la presidencia de la gestora creada después de la moción de censura interna promovida por una parte del partido, toma ahora las riendas de una ejecutiva continuista que mantiene a la mayoría de los integrantes de la lista anterior, encabezada entonces por Helena Castellano. Ocho de los doce miembros repiten, incluidos Castellano (secretaria de Organización) y Antonio Vega (Relaciones Institucionales).
157 militantes votaron en una asamblea marcada por la división interna y el fantasma de la posible vuelta al partido de los concejales que en su día abandonaron las siglas para poder acceder a la Alcaldía de la capital berciana tras la moción de censura presentada con IAP. De hecho, la propia Prada no cerró ninguna puerta, enviando, eso sí, un mensaje de integración y consenso como única alternativa para mostrar una imagen fuerte ante los votantes, cerrando ya la brecha interna, fundamentalmente de cara al exterior. «Yo creo que no hay capital humano que deba desperdiciarse y con eso creo que he dicho bastante», afirmó Prada en relación a la posibilidad de que el ahora alcalde de Ponferrada y su equipo regresen al PSOE. «La ejecutiva tenía una línea que yo considero que era muy buena y no había porqué romperla», añadió explicando así el continuismo.
Por su parte, el sector crítico se mostró partidario de la colaboración e hizo hincapié en el importante número de caras nuevas que asistieron a la asamblea. Caras nuevas y otras no tanto, como la del concejal no adscrito Aníbal Merayo, que pese a ser una de las personas causantes de la discordia siguió la asamblea muy de cerca primero en la calle, a través del teléfono, y después —durante el recuento de votos— en el propio salón de UGT donde se desarrolló el acto. También estuvieron presentes el secretario provincial de Organización, Óscar Álvarez, y el secretario comarcal, Gerardo Álvarez Courel. Lo cierto es que la asamblea dejó momentos memorables, como los de unos militantes que abandonaron una boda para acudir a votar o un voto nulo que proclamó la «poca vergüenza».