La plataforma Ponfesil de Flores urge un consenso sobre los márgenes del río
. Vecinos afectados, Confederación Miño-Sil y Ayuntamiento se reunirán el próximo 5 de noviembre.
El pasado viernes la plataforma Ponfesil, creada por las discrepancias sobre el trazado del Sil desde Flores del Sil hasta el puente de Toral de Merayo, solicitaron a la Conderación Miño-Sil y al Ayuntamiento de Ponferrada una nueva reunión y finalmente se celebrará el 5 de noviembre. El objetivo de este encuentro, según indicaron ayer desde Ponfesil, es «conseguir llegar a un acuerdo consensuado por las tres partes Confederación, Ayuntamiento y vecinos para la modificación del trazado del dique, que además de aislar al barrio del río convertirá, si no se evita, esta parte de Ponferrada en un vertedero incontrolado».
El trazado planteado por la plataforma bordearía el cauce del Sil como ya existe en el resto de la ciudad y uniría, con un largo y acondicionado paseo, el puente del Centenario con el puente de Toral de Merayo. «Las recientes declaraciones del presidente de la Confederación, Francisco Marín, donde sugiere la posibilidad de que existan intereses especulativos en la oposición vecinal al dique en Flores del Sil, han encrespado y encendido los ánimos de los vecinos». Carlos Álvarez, portavoz de la plataforma, calificaba ayer estas declaraciones como incoherentes y desafortunadas. «Seguramente nunca ha estado en Flores del Sil ni en los espacios afectados, si no, no diría esa barbaridad ni defendería el trazado actual», expresó.
Desde la plataforma afirman que el barrio entero no entiende el extraño trazado diseñado por Confederación, ni tampoco entiende «cómo el Ayuntamiento permite que la Confederación marque la línea por donde le plazca, avasallando a los ponferradinos, sin adoptar ningún tipo de medida». Añaden que mientras Confederación ya está marcando con dos topógrafos el trazado del dique «que aislará a una parte de Ponferrada de su río y los vecinos se desgañitan para hacer ver al resto de la población lo que sucede, el Ayuntamiento de Ponferrada parece mirar hacia otro lado ensimismado tal vez por el Mundial de Ciclismo, mientras pierde ante Confederación parte de las tierras que debería destinar a otros proyectos para los ponferradinos». Aseguran que el descontento «crece exponencialmente entre la población al ver que ante tal pasividad, un río sin agua intenta llevarse sus tierras, sus huertas, sus pocas industrias y comercios, sus zonas de recreo y deportivas».