La DO certifica una vendimia de 13,2 millones de kilos de uva de calidad
Continúa el crecimiento de la variedad godello y ya se recogen 850.000 kilos.

La vendimia dejó en las bodegas uvas de excelente calidad.
El cierre de la campaña de vendimia en el Bierzo arroja unas cifras globales que son similares a las del ejercicio anterior. Si en 2012 fueron 13 millones los kilos de uva destinados a la elaboración de caldos con marchamo de calidad DO, en esta ocasión las cuentas se han detenido al alcanzar la cifra de 13.248.803 kilos, lo que coloca al Bierzo como la cuarta zona vitícola de Castilla y León en volumen de producción.
Como en vendimias anteriores, la variedad mencía fue la que con mayor generosidad entró en las bodegas del Bierzo, al recogerse 9,9 millones de kilos, seguida por variedades blancas como el Jerez, con 1,9 millones de kilos; la malvasía, con 11.470 kilos, la doña blanca con 263.503 kilos y el godello, con 850.257 kilos. La contabilidad se cerró con la garnacha tintorera, variedad de la que se han recogido 156.783 kilos.
Llama la atención el crecimiento que ha experimentado este año la producción de la variedad godello. Los kilos recogidos de esta variedad se han incrementado en más de 300.000 kilos. «Este incremento se debe a la entrada de nuevas fincas en producción, ya sea por nuevas plantaciones o por el injerto para cambiar de variedades», apunta la técnico del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Bierzo.
Pese a que el volumen de uvas que se destinarán a la producción de vinos de calidad de la Denominación de Origen se sitúa ligeramente por encima de los 13 millones de kilos, las cantidad de uvas controlada por los técnicos del Consejo esta vendimia sobrepasa los 15,4 millones de kilos.
Esto supone que más de 2,2 millones de kilos de uva recogidas por los viticultores del Bierzo fueron descalificados por los técnicos del Consejo Regulador. Estas descalificaciones pueden hacerse debido a que las uvas no alcanzaban la graduación mínima establecida para ser consideradas como DO o que el estado fitosanitario de los racimos no era el adecuado tras la aparición de la botritis.